Las uñas encarnadas son un padecimiento que puede afectar a cualquiera: hombre o mujer; niño, adulto o anciano.
Y, aunque esa pequeña parte de nuestro cuerpo parece tan inofensiva, basta con sentirla dentro de la carne para darse cuenta de que no hay tal y que una uña encarnada puede causarnos un dolor insoportable.
Si alguna vez se ha clavado una espina en el dedo, piense que el dolor causado por una uña encarnada puede ser similar y hasta mayor, y puede complicarse con una infección.
Su principal síntoma es el dolor, pero también se presenta hinchazón y un color rojizo en los bordes.
Generalmente, el padecimiento es provocado por un mal recorte o por el empleo incorrecto del cortaúñas.
Metida "a la brava"
"La uña se mete en la piel, la rompe por la presión, lastimando los tejidos. Como la piel está abierta, se infecta", así define la podóloga Mila de Sala el problema de las uñas encarnadas.
La causa principal de la dolencia, agrega, es "un recorte inapropiado con un instrumento inadecuado".
También influye el calzado estrecho que obliga a la uña a meterse en la piel. De igual forma, otras causas son los traumas directos, como la caída de un objeto, un tropezón y hasta un majonazo.
La especialista explica que en algunos casos la misma forma de la uña tiene la tendencia de crecer hacia la piel y se introduce en ella.
Existen distintas formas de uñas: tubulares, trapezoides, romboides, puntiagudas y angostas. De estas, la primera es la que tiene mayor propensión a encarnarse, porque no crece hacia afuera, sino que se mete en los canales de la uña (lados), incrustándose en la piel.
Sus efectos son "muy dolorosos", afirma la podóloga. "Se infectan en la mayoría de los casos. Si ese pedazo de uña no se saca, la infección puede complicarse y convertirse en osteomielitis, una infección propia del hueso".
Cuando comienza el dolor y el enrojecimiento en las esquinas de las uñas, se puede recurrir a baños tibios con sal de sulfato de magnesio. Además, si se colocan trozos de algodón en los zapatos, evitará que el roce continuo al caminar y la presión encarnen más la uña.
Y es que el primer dedo, el gordo, "es el más propenso a encarnarse porque es el impulsor, con el que se avanza", de ahí que este problema muchas veces provoque fuertes dolores, sobre todo al caminar.
Hay que aclarar que las uñas de las manos no se encarnan, porque no reciben ninguna presión, están libres, a diferencia de las de los pies.
Si padece de uñas encarnadas, debe tener un poco de reposo, "no es que se va a incapacitar", pero sí absténgase de practicar deporte, sobre todo los que implican una presión en los dedos. Además, lávese muy bien los pies.
Para mantener las uñas en buen estado, primero, no se las pinte, porque eso tapa los microporos por donde se ventilan.
Por supuesto, una dieta adecuada colabora con el fortalecimiento de las uñas, como lo hace con cualquier otra parte del cuerpo.
"Se tiene la creencia de que la uña es hueso, pero en realidad no es una formación ósea", así que aumentar en la dieta el calcio no trae ningún beneficio directo.
Eso sí, comer frutas y verduras, aplicar masaje a los dedos y uñas y cortarlas con frecuencia son beneficios para esas pequeñas porciones de nuestro cuerpo que muchas veces solo notamos cuando nos provocan dolor.
Cuestión de corte
Evitar una uña encarnada es tan sencillo como hacer un recorte adecuado. Si se hace en la casa, se debe realizar con un cortaúñas para pie bien esterilizado.
Se recomienda cortar primero el frente de la uña de forma recta, y luego los lados, pero sin hacerlo muy profundo.
El recorte depende de cada persona, pero la recomendación es hacerlo, por lo menos, una vez al mes. El uso de tijeras no es adecuado, porque muchas veces "se meten demasiado" y lastiman los tejidos.
Además, el recorte no debe hacerse muy corto, porque puede provocar que la uña se encarne al frente, donde es más problemático y doloroso.
Tampoco se deben dejar muy largas, porque sufren microtraumatismos por el calzado.
En cuanto a los zapatos, el adecuado debe tener la punta redondeada y que no presione los dedos, de manera que queden ligeramente holgados.