De un país a otro, del teatro a la televisión, de allí a la radio, de obra en obra y de pueblo en pueblo, Rosita Zúñiga ha andado tantos caminos y abierto tantas veredas como la vida se lo ha mandado y permitido.
Esta chilena dio sus primeros pasos en la Universidad de Chile, donde se formó como actriz para luego permanecer en el teatro universitario. El golpe de estado en su país la hizo viajar a Costa Rica cuando tenía 25 años de edad y una hija en el vientre.
Aquí obtuvo su primer trabajo en Radio Nacional y en 1982 pasó a Canal 13, donde fue presentadora por diez años. Al cabo de ese lapso acudió a la Escuela de Artes Dramáticas de la Universidad de Costa Rica para convalidar su título y luego estudiar Ciencias de la Comunicación Colectiva.
Aunque aún no termina su licenciatura, su proyecto de tesis sobre la creación de un microprograma para divulgar el patrimonio cultural costarricense le sirve de base para producir De paseo los 2. A través de este espacio, que se transmite por Radio 2, Zúñiga transporta a los oyentes hasta las comunidades más remotas del país para "mostrarles" su paisaje y su cultura.
En forma paralela a su trabajo en los medios de comunicación, la actriz ha participado en una gran cantidad de montajes con la Compañía Nacional de Teatro, el grupo La Comedia, el Teatro Laurence Olivier y otras agrupaciones, en obras como La cándida Eréndida, Filomena, y La muerte y la doncella.
Actualmente, en una producción del Teatro Nacional, ella encarna a la protagonista de Mariana Pineda, obra de Federico García Lorca que se inspira en la vida de una heroína liberal española del siglo XIX.
- ¿Cuál es el mayor reto que le impone el papel de Mariana Pineda?
- Ella es una mujer que vivió dos siglos atrás y está marcada por una realidad totalmente distinta a la mía. Por ejemplo, yo siempre he sido muy libre: por circunstancias de la vida me quedé sola a los 14 años y pude manejar mi propia libertad; cuando me la trataron de cercenar, me vine a Costa Rica. Me resulta un reto encarnar a una mujer que debe ser sumisa y siente miedo ante un ser que la acosa.
- ¿Por qué nunca se dedicó de lleno a la actuación?
- Lo mío es actuar y para mí sería maravilloso poder dedicarme solo a eso, pero, lamentablemente, es muy difícil vivir del teatro. Este medio es bastante reducido, las oportunidades no son muchas, y cuando las hay te pagan una cantidad simbólica durante los meses de ensayo. Por eso busqué otra carrera que me permitiera tener ingresos por otro lado, y el trabajo en los medios de comunicación también me fascina.
- ¿Cuáles son sus criterios para aceptar o rechazar un papel?
- La verdad es que no hay muchas posibilidades de regodearse con un papel y ponerse a pedir gustos: yo he hecho desde burro y calavera, hasta este personaje de Mariana y otros protagónicos. Nunca me interesó ser una diva, siempre trabajo en función del espectáculo y para mí todos los papeles son importantes. Si me llaman, voy.
- ¿Aceptaría trabajar en una obra del llamado "teatro comercial"?
- Producir teatro en forma independiente es muy difícil y siento un gran respeto por las personas que lo hacen, aunque se trate de comedias livianas, comerciales, o como quieran llamarles. La verdad es que nunca me han llamado para este tipo de obras ni creo que lo hagan, pero si el texto y el director son buenos yo aceptaría.
- ¿Prefiere trabajar en radio, o en la televisión?
- Los dos medios me encantan: la tecnología que existe en la televisión le brinda a uno facilidades para hacer cualquier cantidad de cosas, pero la radio también es maravillosa porque te permite dar rienda suelta a la imaginación. Además, este es un medio muy importante en las zonas rurales, y yo valoro mucho eso.
- Sin embargo, usted ha tenido que vencer muchos obstáculos para mantener al aire su programa radiofónico...
- El mayor problema es que muchas radioemisoras prefieren limitarse a programar música y no quieren producir. En 1995, yo empecé el programa en Radio Sabrosa bajo el nombre De paseo con Sabrosaporque el dueño de la emisora creyó en mi proyecto, e incluso ganamos un premio. Sin embargo, luego decidieron quitar el programa, y yo tuve que tocar muchísimas puertas hasta encontrar otra persona que se interesara en él. Además, uno es el que debe investigar, escribir los guiones, producir el espacio y hasta venderlo: es la única forma de lograrlo.
- ¿Emplea sus dotes de actriz en la producción radiofónica?
- Sí, me sirven para interpretar en forma natural lo que escribo, sin que se note que estoy leyendo un guión.
- ¿Es cierto que usted es una persona muy exigente?
- Nunca he sido consciente de mi nivel de exigencia, pero debe ser cierto porque ya me lo han dicho otras personas. En realidad lo que me gusta es sentirme bien y satisfecha con lo que hago, y por eso soy capaz de quedarme editando un programa hasta la media noche aunque luego entre a trabajar a las dos de la mañana. Cuido cada detalle, soy muy responsable y no me gusta la mediocridad: si eso es exigencia, entonces sí, soy muy exigente.
- ¿Ha pensado en la posibilidad de volver a Chile?
- Nunca he pensado en regresar. Yo fui a Chile después de 15 años de haber salido de allá, pero me di cuenta de que ya no puedo dejar Costa Rica: me hacían falta mis amigos, la lluvia...todo. Ha pasado mucho tiempo, y ahora yo soy de esta tierra que me adoptó.