Playa Hermosa, Jacó y Punta Leona. Vestirse para ir a la playa puede parecerle lo más sencillo del mundo: un vestido de baño, pantalones cortos, y una blusa o camiseta sin mangas. Pero no es tan sencillo para quienes están en la edad cuando es inaceptable saberse caminando bajo el sol sin lucir el traje de baño o la pantaloneta con el diseño del momento.
Con la esperanza de lograr un buen bronceado, cientos de colegiales pasan sus vacaciones en la playa, pero no se arriesgan a caminar sobre la arena sin lo más reciente en ropa de verano.
Su afición por la moda quedó evidente en una gira que realizó Viva , este sábado, por Playa Hermosa, Jacó y Punta Leona en el Pacífico Central.
Bien equipadas
Para la muchachas, las exigencias del verano van más allá de la ropa pues deben lucir delgadas, ¡muy delgadas!, con un vientre plano porque los trajes de baño de dos piezas repiten el estilo de los pantalones de mezclilla: el talle por debajo de la cadera.
Y leyó bien: "de dos piezas"; el traje de baño entero solo se ve bien en las mamás. Además, ellas prefieren el tipo de vestidos de baño que tiene tiras para amarrar.
Ninguna usa hilo dental, pero tampoco hace falta pues la parte baja del traje deja suficiente "piel" a la vista.
Los colores parecen no importar, aunque predominan los encendidos como el naranja, el amarillo, o el rosado, entre otros.
Las chicas caminan hacia su sitio de bronceado con un pequeño bolso tejido, hecho de plástico o un canguro en mano. Ahí cargan el celular por si el novio llama, unos lentes oscuros rosados o celestes, el bronceador la mayoría olvida el tan importante bloqueador y un pequeño espejo para revisar cómo avanza el bronceado sobre la cara.
Además del vestido de baño llevan una segunda piel que generalmente es un top con una falda de nailon muy corta y ajustada, o unos pantalones largos de manta, eso sí, de color blanco porque los tonos claros son más frescos para la playa.
Algunas jóvenes más prácticas prefieren envolver su cuerpo en una pañoleta grande que también colocan sobre la arena para tirarse a recibir el sol.
Las pañoletas, sin embargo, requieren un poco de ingenio y habilidad para saber amarrarlas como falda o vestido largo, y muchas se valen de su imaginación para lograr un nudo muy original.
A la par del vestuario están los accesorios. Los más originales están hechos de madera, semillas o cáscara de coco y van desde collares, hasta cadenas en los pies ¡ojalá en los dos!.
Pero el mejor complemento entre la jóvenes es un piercing (un arete) en el ombligo, que de nuevo hace imperdonable un vientre con grasa.
La mayoría lleva ese accesorio en ese agujerito, con diferentes tamaños aunque suficiente como para captar las miradas.
Sin tabla, pero rudos
Si se trata de la ropa de los muchachos su atuendo se resume en dos prendas básicas: unas buenas sandalias y unas pantalonetas largas, más abajo de la rodilla, con diseños de flores de colores muy llamativos.
Aunque su ropa de playa es menos elaborada, parece que predominan las marcas: Rusty, Quicksilver, Billabong, entre otras.
Las camisetas se quedan para la tarde, cuando llega la hora de caminar para ver el atardecer detrás de las chicas que gustan de ese espectáculo o para el momento de alistarse e ir a la disco, ya entrada la noche.
Sin embargo, el delirio de las chicas son los "surfos" quienes practican el surf y, para beneficio de los muchachos, no hace falta tener una tabla para parecer uno.
Como en todo buen anuncio publicitario, la imagen es lo que cuenta y muchos logran la del "surfo" fácilmente, aunque nunca en su vida hayan montado una ola. Basta con tener una piel muy bronceada, el pelo largo y desaliñado, y caminar descalzo por la arena aunque las plantas de los pies se pongan rojas.
¡Claro!, la mejor estrategia es ir antes al gimnasio para reafirmar los músculos del brazo y del pecho; sin embargo, algunos chicos suelen tener problemas para sacar músculos porque son muy delgados aunque eso poco importa pues las muchachas lucen igual de flacas.
Eso sí, a otros muchachos no pocos, por cierto les cuesta esconder el abultado estómago alimentado por las cervezas, aunque en este país, se supone, los menores de 18 años no pueden conseguir licor.
Así de caliente está la pasarela en la playa, y los adolescentes saben cómo hacerse notar sobre la arena.