"La Calle de la Amargura es un cordón urbano que colinda con los predios de la Universidad de Costa Rica, donde los estudiantes celebran y/o desahogan sus experiencias, buenas y malas". Con estas palabras, Rubén Blades introduce de manera escrita la canción El Capitán y la Sirena , en su último disco Mundo y que dedica a: "todos los muchachos y muchachas de la Calle de la Amargura".
¿ Representa esta calle lo que Blades escribe?
En esta primera columna quisiera presentar los hallazgos de una investigación no publicada, realizada por estudiantes , algunos ya sociólogos, del curso Encuestas de la Escuela de Sociología de la UCR (finales 2001), en que se entrevistó a 346 estudiantes universitarios que asistían a esta calle, y a 180 en las aulas universitarias. La misma presenta información que permite una mayor comprensión del fenómeno social que se da ahí.
Los alrededores de esta calle, que correspondió inicialmente a la 3 de San Pedro , se han ido extendiendo y transformando de un barrio residencial a una zona netamente comercial.
Los motivaciones principales para visitar este sitio son, en orden de frecuencia: el ambiente, compartir con amigos y los precios accesibles de las bebidas.
En general, de los entrevistados en las aulas, el 63 por ciento de los hombres y el 46 por ciento de las mujeres perciben a esta calle como un sitio de esparcimiento .
Las bebidas más consumidas son la cerveza( 73%), gaseosas (12%) y otros licores (8%).
Predominan personas entre los 18 y 25 años (90%), no hay diferencia significativa en cuanto a sexo ( 58% y 42% respectivamente); de primer y segundo año de carrera (64%), solteros (95%), estudiantes universitarios (92%), de la UCR (80%) y que trabajan y estudian (60%).
De la carrera que cursan los entrevistados, las más frecuentemente mencionadas fueron ciencias sociales (25%), ingenierías (18%), medicina (9.5%) y de ciencias económicas (9%).
El período de estancia en la Calle de la Amargura es de aproximadamente cuatro horas, el 43% lo perciben como un sitio seguro, el 42% llegan en autobús y el 45% nunca o casi nunca han observado, en el sitio, consumo o tráfico de drogas ilícitas .