CON SU MIRADA DE galán latino, su cara perfilada y su cabello recogido en cola, Gregory Cabrera canta: Llorar, llorar y lloraaaaar... al verte entrar con flores al altar me pongo a lloraaaaar.... Llorar, llorar y lloraaaaar... No sé qué sentiste desde el altar al verme llegaaaaar. Eh, eh, eh, eh, eeeeha... y sigue la cumbia... ¡Calle 8!.
Eso pasa en la tarima. En la pista del salón de baile, al tiempo que Gregory canta, la cosa es mucho más frenética: decenas de parejas lucen sus brinquitos de swing criollo. Los hombres hace que sus parejas den vuelta hacia un lado y hacia el otro (como trompos recién lanzados), se agitan las enaguas, el sudor chorrea por las frentes y un montón de calorías se consumen...
Es que en Costa Rica no se baila la cumbia como en Colombia, con elegancia y pasitos cortos, sino con un brincoteo apasionado que en otro siglo habría parecido algo así como un ataque epiléptico, pero placentero. Aquí se baila swing, y bien batidito.
En estos campos de batalla, Calle 8 resulta todo un general porque es uno de los grupos líderes de la cumbia tica. Hace dos años cambiaron el nombre de Los Sobrinos de la Calle 8 (demasiado largo) por Calle 8 (mucho más directo) y se unieron a la Corporación Kalúa. Desde entonces empezaron a tocar cumbia y su popularidad ha ido ascendiendo. Dos de sus temas se han colocado en los primeros lugares de las emisoras nacionales: Llorar y No voy a llorar. También se han ubicado muy bien otras canciones; por ejemplo, Tarde te conocí y Mujer enamorada.
Cumbia exitosa
El cambio que Calle 8 dio hacia el género de la cumbia, hace dos años, fue fundamental para alcanzar el éxito.
"La nuestra es una onda de cumbia grupera, con cierto tipo de sonidos que identifican solo a Calle 8. Antes pegaban más la salsa y el reggae, pero ahora hay un boom por la cumbia y nosotros agarramos esa ola. Lo bueno es que hemos logrado que la cumbia no sea solo para la gente mayor, sino también para los jóvenes y niños. Además, la nuestra es una cumbia modernizada, no es la del Gran Combo ni la de la Billo's Caracas Boys, sino una cumbia más comercial, más adaptada en las letras", explica Erick Vindas, tecladista y uno de los miembros más conversadores del conjunto.
¿Algún otro logro? Sí: se han convertido en expertos viajeros nacionales. No hay ciudad, pueblo o caserío por el que no hayan pasado y dejado su música como recuerdo. Lo bueno de esto, como ellos mismos lo explican, es que la gente los reconoce y les demuestra su cariño con saludos, besos, abrazos y hasta regalitos. Lo malo son el cansancio y el que hay aspectos de sus vidas personales que sufren por su dedicación al grupo.
"Es muy bonito que la gente nos conozca en la calle, que nos salude, que nos regale su cariño. Lo malo es que poco a poco se pierde la privacidad; la cantidad de trabajo hace difícil llevar una relación personal y vienen los problemas. En la vida de los músicos a menudo se producen las separaciones y los divorcios porque son muchos los sacrificios por los que tiene que pasar la familia. Además, con frecuencia se dejan los amigos, el estudio y los pasatiempos", cuenta Gregory, un colombiano de 23 años quien, junto con Rina Vega, son los vocalistas principales y las "cartas de presentación" del grupo.
A algunos les va mejor que a otros. Johnny Ojeda, el baterista, no se queja. "Yo tengo una novia que me comprende porque también tiene un trabajo que limita su tiempo. Nos vemos como una vez al mes, pero nos llevamos bien", asegura. Martín Cascante, el bajista, también se las arregla. "Yo tengo el apoyo de mi esposa porque nos conocimos en este ambiente", explica.
En cambio, Rina Vega, la voz femenina, no puede decir lo mismo. "Los esposos y las esposas de los músicos a menudo son muy celosos. A mí ya me dejaron. Es que no pueden ni ver que alguien a una la saluden porque ya piensan que una tiene un romance; pero, bueno, yo escogí quedarme con lo que más me gusta: con Calle 8. Así que ponga en el reportaje que estoy soltera, pero que el que quiera algo conmigo, tiene que aceptar mi trabajo", dice con mirada desafiante y sonrisa traviesa. Rina es una nicaragüense que se dedica a la música desde hace diez años, luego de haber trabajado en oficios domésticos hasta que fue descubierta por Wallace, cuyo grupo integró luego como cantante.
Nuevo disco
En las buenas y en las malas, a los de Calle 8 les gusta lo que hacen: estar en los escenarios o en los estudios de grabación haciendo sonar su música. De hecho, su segunda producción sale este 15 de mayo. Es un disco de pura cumbia, llamado Dos años de éxitos, con 18 temas: ocho canciones "viejitas" y diez melodías nunca antes publicadas. El disco fue grabado bajo el sello DDM Music Records.
Mientras todo esto pasa, la gente sigue llenando los bailes de Calle 8, ya sea en bares, en hoteles, en salones de baile, en palenques de pueblo o en conciertos al aire libre. Su música grupera no se apaga.
"Ya... no..., ya no voy a llorar por ti, ya encontré un nuevo amor que le ha dado a mi corazón una nueva ilusióóóóón. Ahora que ya me voy a casar, no puedo evitar llorar, pero no es por tu traición fatal, es por mi felicidaaaaad...." Gregory sigue cantando, y el baile continúa... a la máxima temperatura.