por Rocío Ayuso
Los Angeles (EEUU), 8 oct (EFE).- Con una ausencia casi absoluta de problemas en la votación, casi la mitad de los californianos que acudieron a las urnas apoyó al actor Arnold Schwarzenegger como gobernador de un estado conocido por la mezcolanza social.
El llamado circo electoral dejó paso a una jornada sin incidentes durante la que el 60 por ciento de los californianos con derecho al voto se acercaron a las urnas para dar su opinión.
Ni los 135 candidatos presentes en una papeleta electoral de varias páginas ni las múltiples preguntas que había que incluía la consulta electoral o los diferentes métodos de votación generaron problemas de importancia, como temían los analistas políticos.
Muy al contrario, los californianos expresaron con claridad su deseo de destituir al actual gobernador Gray Davis, un demócrata con 30 años de carrera política a sus espaldas, y pasarle el testigo a la estrella de cine Arnold Schwarzenegger, con 62 días de campaña como experiencia única en este campo.
Con el 99 por ciento de los votos escrutados, el 55 por ciento de los votantes apoyaron la destitución del gobernador y un 48 por ciento han depositado su confianza en el héroe de acción.
La prensa coincide a la hora de describir el resultado como un "voto de castigo" a Davis y lo que de antemano era tomado a broma al considerarlo un "circo electoral" ha pasado a ser descrito como una "revolución histórica" contra la clase política, que él representa.
Como analiza el diario "Los Angeles Times", en la jornada electoral del martes, ha destacado también que hayan votado miles de californianos que nunca antes se habían acercado a las urnas a elegir a un gobernador.
El actor austríaco de 56 años contó en especial con el voto masculino y blanco entre los 30 y 40 años, aquellos que quizá encandiló con películas como el primer "Terminator" o "Conan el Bárbaro" cuando todos eran más jóvenes.
Pero esa sólo fue una parte de su apoyo, tan diverso como la amalgama de razas, credos e ideologías por la que es conocida este estado, el más poblado de Estados Unidos, con 35 millones de habitantes.
Incluso las mujeres votaron en un 42 por ciento en favor de Schwarzenegger, a pesar de los escándalos sexuales que sacudieron en los últimos días la campaña política de este actor republicano.
Schwarzenegger también contó con un amplio apoyo entre los hispanos, una comunidad que votó mayoritariamente al candidato demócrata Cruz Bustamente, que consiguió algo más del 50 por ciento del voto latino, una cifra menor de la que esperaba este aspirante de ascendencia mexicana.
La mayor sorpresa llegó en el campo de la política, donde las ideas de republicano moderado defendidas por Schwarzenegger parecieron cruzar la frontera con otros partidos.
Como indica el analista político Mark Z. Barabak, entre los republicanos fue tal el deseo de victoria en un estado demócrata que no les importó cerrar filas detrás de un candidato que apoya el aborto, un cierto control de armas y los derechos de los homosexuales.
En el caso de los demócratas, el hecho de que al menos tres de cada diez liberales votaran a favor de la destitución de Davis, sólo refleja el urgente deseo de cambio generado por el actual gobernador y por la crisis californiana.
"Al final, un profundo deseo de cambio acabó con cualquier tipo de dudas", resumió Barabak sus comentarios sobre unas elecciones en las que Schwarzenegger ofreció la imagen de una persona normal que está fuera de la política tradicional y es lo suficientemente popular como para ser conocido por todos.
Un resultado que no acabó por completo con las peculiaridades de unas elecciones que reflejaron también a un estado conocido por sus estrambóticos gustos.
Mientras Davis, Bustamante o el aspirante republicano Tom McClintock reconocían la derrota en discursos públicos, candidatos como la actriz porno Mary Carey celebraban su victoria.
Este triunfo de Carey no tuvo lugar en las urnas, donde perdió, sino en el concurso "¿Quién quiere ser gobernador de California?", con el que la estrella erótica festejó la noche electoral defendiendo el aumento de los impuestos en las operaciones de cirugía estética como una de las medidas para arreglar el déficit del estado. EFE
ra/mla/jma