San José, AP La ley de paternidad responsable que rige en Costa Rica desde el 2001 motivó la presentación de 13.175 demandas hasta diciembre del año pasado, informó el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
El objetivo de la legislación era disminuir el 30% de los niños nacidos en el país que carecían de un padre conocido.
Para el expresidente Miguel Angel Rodríguez, quien impulsó la legislación durante su gobierno (1998-2002), la ley garantizó a todo niño el derecho fundamental de conocer a sus progenitores y que éstos le provean un respaldo espiritual, emocional y -como mínimo- material.
La ley indica que cualquier madre tiene el derecho de inscribir administrativamente el nombre del padre de su hijo, aún en nacimientos fuera del matrimonio.
Luego el hombre es notificado y en caso de oponerse a la paternidad debe someterse a un examen de ADN, que de salir positivo lo obligará a entregar una pensión alimenticia al menor.
El resultado de la prueba puede tardar de dos a tres meses, explicó Rodrigo Fallas, del Tribunal Supremo de Elecciones, que alberga la Unidad de Paternidad Responsable.
De los 13.675 reclamos, un 54% de los presuntos padres aceptó de forma voluntaria la paternidad (7.367 casos), otras 1.640 solicitudes están en trámite, mientras que otros 2.025 rechazaron la demanda y debieron realizar las pruebas de ADN.
El laboratorio funciona desde abril y ha exonerado a 309 hombres de los reclamos de paternidad.
A pesar de las cifras positivas, Fallas reconoció que hay 1.173 citatorios devueltos por inexactitudes en las direcciones de los destinatarios y en otros 1.470 casos no se pudo notificar a los posibles padres.
Según Fallas, otra forma de que el menor adquiera el apellido del padre es que éste se ausente de la cita de reconocimiento, que se establece a los 10 días de presentada la demanda y a la que deben asistir la madre, el padre y el menor.
En esos casos aplica la presunción de paternidad.
La legislación se analiza también como una de las posibles causantes de la tasa de fecundidad, que bajó en casi un 35% durante los últimos 12 años pero con una caída acelerada a partir del 2002.
Mientras en 1980 las mujeres tenían casi cuatro hijos, en el 2002 ese promedio bajó a 2,1 hijos, según datos del Centro Centroamericano de Población (CCP).