Berlín, 7 feb (EFE).- Una sala abarrotada dispensó una cálida acogida a "El traje", comedia dirigida por Alberto Rodríguez y protagonizada por un pícaro español y un inmigrante subsahariano que se presentó hoy, viernes, en la sección Fórum de Nuevos Realizadores del Festival Internacional de Cine de Berlín.
La historia de Patricio, un inmigrante africano a quien el regalo inesperado de un traje sume en una enrevesada peripecia con un pícaro español de libro, transcurre en un tono distendido y voluntariamente alejado del dramatismo que caracteriza a la mayoría de relatos relacionados con la inmigración.
"Precisamente llevamos huyendo de los clichés desde el principio", comentó Rodríguez en un coloquio con el público al final de la proyección, pues "se trataba de sacar al inmigrante de su cliché y convertirlo en una buena persona", añadió.
El director no se cansó de repetir que el protagonista "es más un personaje que el retrato de un inmigrante", en referencia al joven que interpreta Eugenio Roca, nacido en Badajoz en la segunda generación de una familia de inmigrantes y bailarín de profesión que debuta en el cine con esta producción.
Roca no acudió a Berlín pero sí su antagonista, el pícaro que se hace llamar "Pan con queso" y que interpreta el actor Manuel Morón, familiar para el público español por su papel del padre del niño Juan José Ballesta en la exitosa "El Bola" (2000), de Achero Mañas.
"Todos tenemos dentro a ese pescaíto coleando", señaló Morón para explicar que a muchos sevillanos les gustaría que los pequeños engaños y estafas les salieran tan bien como a él en la película.
"No fue muy difícil interpretarlo, porque en Andalucía el paro laboral y la tradición de vivir al aire libre está muy a la luz. Fue muy divertido porque normalmente no te atreves a hacer algo así, y es divertido vivirlo cuando funciona", explicó.
El personaje de Morón "está entroncado con una tradición que ha dado lugar a grandes personajes en la literatura y el arte, el pícaro, gente que por una razón u otra está al margen de la sociedad y tiene que ganarse la vida de todos modos", apostilló Rodríguez.
El joven director agregó que "hay mucha gente en Sevilla que es descendiente directa de 'Rinconete y Cortadillo'", los personajes de Cervantes que perviven de algún modo en la capital andaluza de hoy y a los que la película rinde homenaje.
Respecto a la elección de Sevilla como escenario de la historia, señaló que su intención era mostrar una ciudad que no es para nada la de las postales, y en relación con los inmigrantes, explicó que "para ellos es una ciudad de paso, porque ahí no hay trabajo".
En la capital andaluza "hay dos ciudades, la de los turistas y aquélla en la que vive la gente", como en una canción del grupo de flamenco-rock Pata Negra, comentó.
La Sevilla que retrata "El traje" es, desde luego, la segunda de ellas, y Rodríguez contó que durante el rodaje el equipo del filme soportó estoicamente las reprobaciones de algunos vecinos "que se acercaban gritando porque no entendían por qué rodábamos en esquinas tan feas, con lo bonita que es la ciudad".
El director adelantó que prepara ya otra película sobre detectives privados, "pero no una historia de gángsters y asesinatos -advirtió-, sino también sobre un lado menos llamativo del trabajo de esos profesionales, relacionado con bajas laborales y crisis matrimoniales. EFE
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