
El expresidente Rafael Angel Calderón Fournier presentó tres solicitudes ante el Registro de la Propiedad Industrial para inscribir su nombre como marca comercial y la caricatura de su rostro como señal de propaganda y marca de servicios.
Las gestiones, de las cuales La Nación obtuvo copia, fueron tramitadas el pasado 20 de octubre y pretenden proteger su nombre y su imagen para que no sean utilizados "con fines comerciales en la radio, la televisión, la prensa escrita y cualquier otra forma de publicidad y negocios que tengan fines lucrativos".
Ayer se intentó contactar al expresidente para consultarle sobre las razones por las cuales tramita esas inscripciones; no obstante, no estaba en su oficina y en su casa de habitación se indicó que se encontraba fuera del país.
También se trató de localizar a Carlos Zamora Guardia, abogado que presentó los escritos como apoderado del exmandatario, pero no se encontraba en su oficina ni en su casa de habitación.
Según se indicó en el Registro de la Propiedad Industrial, la gestión legal se encuentra todavía en su fase inicial pues tenía un defecto de forma que ya fue notificado a los interesados para que sea subsanado.
Una vez corregido, se publicarán tres edictos en el diario oficial, La Gaceta, para anunciar la intención de inscripción. A partir de la primera publicación, empezará a correr un plazo de dos meses durante los cuales el Registro recibirá oposiciones de cualquier interesado en el trámite.
Consultado sobre las implicaciones de las gestiones de Calderón, el periodista y abogado Luis Sáenz explicó ayer que, de inscribirse los documentos, estos solo protegerán al exmandatario ante terceros que pretendan explotar su nombre o su imagen para fines estrictamente comerciales.
El jurista advirtió que, aunque el exmandatario obtenga la inscripción de las marcas, ello no impediría a los medios de comunicación utilizar su nombre o su imagen para efectos informativos o editoriales.
De acuerdo con Sáenz, la protección de la imagen se regula con el Código Civil, normativa que otorga a los ciudadanos el derecho de decidir sobre su propia imagen, salvo que se configure alguna de las cinco excepciones, expresamente citadas en el Código, que tienen que ver con el interés público.
"Si se trata de una figura pública y notoria, como es el caso del señor expresidente, los medios de comunicación tienen el derecho de utilizar su nombre y su imagen, siempre y cuando la información no violente los derechos de la intimidad y la privacidad", explicó Sáenz.