
El nicaragüense Apolinar Requenes Ocón, extrabajador de la hacienda Altamira, fue capturado antenoche por el OIJ como supuesto cómplice del comando "Brazo Armado María Félix" que secuestró, durante 24 días, a los holandeses Huiete Sierd Zijlstra y su esposa, Jetly Cuors.
La noticia fue divulgada ayer en la tarde por la jefatura de operaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), a pedido del director de ese cuerpo policial, Manuel Alvarado Blanco.
La misma fuente reveló que las patrullas de la Fuerza Pública y de la policía judicial que rastrean las montañas de la zona norte, en busca de los raptores, dieron ayer con tres campamentos, en los cuales estuvieron los rehenes durante su cautiverio.
Sobre la detención de Requenes, la jefatura de operaciones del OIJ detalló que se tienen indicios para vincular al sospechoso con la compra de las hamacas que los plagiadores usaron en los sitios donde se ocultaban.
Requenes permanecía ayer en las celdas judiciales del OIJ en Ciudad Quesada a la orden del Juzgado de Instrucción de San Carlos. Sin embargo, no trascendió si había sido indagado y si el Ministerio Público le había formulado cargos específicos en relación con el plagio de Zijlstra y su esposa.
La pareja de holandeses fue secuestrada el 24 de agosto, mientras se hallaban en su casa, en la hacienda Altamira, en Aguas Zarcas de San Carlos. Aunque inicialmente el comando exigió $1,5 millones y ¢2 millones por su liberación, luego bajó el monto a $600.000, suma que los raptores recibieron el martes pasado, cuando devolvieron a los cautivos.
Estas novedades surgieron al tiempo que las autoridades mantenían ayer un estrecho cerco policial en regiones colindantes con el río San Juan, fronterizo con Nicaragua, a fin de cerrarle el paso a los plagiadores ya que se presume que aún se mantienen en suelo tico.
Prueba de las hamacas
Informes en poder de La Nación revelan que Requenes laboró durante varios años en la hacienda Altamira, de donde se retiró en julio aduciendo que tenía un problema en la columna vertebral.
Su domicilio actual es en San José de Aguas Zarcas, una comunidad afincada unos seis kilómetros al noroeste de la hacienda Altamira. Requenes es casado y tiene cédula de residencia costarricense.
Las sospechas en su contra surgieron cinco días después de que se produjo el plagio, tras informes de que había comprado siete hamacas en un almacén sancarleño.
Inicialmente fue detenido el 31 de agosto, pero después se le dejó en libertad por falta de pruebas. Fue capturado antenoche; aparentemente ahora la policía tiene mayores evidencias en su contra.
Refugios en la montaña
Producto de la operación tendiente a capturar al comando plagiador, ayer la policía encontró tres de los cinco campamentos donde los rehenes fueron mantenidos. Al sitio acudieron el juez de instrucción de San Carlos, Humberto Rodríguez Montoya; un fiscal del Ministerio Público de apellido Cambronero y el secuestrado Huiete Sierd Zijlstra; además, participaron agentes del OIJ.
El principal fue localizado dos kilómetros al noreste de la margen del río Infiernillo, en Cutris; allí, hallaron pasamontañas, dos salveques, una olla y otros objetos.
Por otra parte, la niña Lílliam Hernández Campos, quien vive en Jocote de Tiricias, Cutris, narró que había tenido un encuentro con uno de los supuestos raptores, aproximadamente a la 1 p.m., en momentos en que sus padres no estaban en la casa.
La menor contó a La Nación que mientras jugaba con sus hermanitos, en el patio de su casa, un hombre se acercó y le pidió comida para él y otras dos personas que permanecían en la montaña pues le dijo que tenían tres días sin comer.
Información elaborada por los periodistas Néfer Muñoz, enviado a la zona norte; Rónald Moya, en San José, y el corresponsal Carlos Hernández.