París. La cooperación franco-española en la lucha antiterrorista ha dado nuevos frutos con la detención en París de la cúpula del GRAPO, apenas dos meses después del fuerte golpe asestado a ETA en el País Vasco francés.
Los siete detenidos ayer en París y tres localidades de los alrededores (Boulogne-Billancourt, Montrouge y Cachan) formaban parte del comité central y del comando central operativo de la banda terrorista española de ideología ultraizquierdista, según fuentes policiales francesas, que hablaron al principio de ocho arrestados.
En la víspera de que la cúpula de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) fuera decapitada en la capital francesa, la banda reivindicó en un comunicado la autoría de varios atentados y atracos, a la vez que expresaba su apoyo a ETA.
Esta última recibió también un severo golpe policial el pasado septiembre cuando fueron detenidos el supuesto "numero uno" de ETA, Ignacio García Arregui, "Iñaki de Rentería", y los presuntos dirigentes del aparato logístico-militar de la banda.
La hipotética relación entre los dos únicos grupos terroristas que operan en España de la veintena que hubo durante la transición democrática será, sin duda, una de las incógnitas que trate de despejar la División Nacional Antiterrorista (DNTA) francesa, en cuyas manos se encuentran los siete detenidos.
España ha pedido a Francia que de prioridad en los interrogatorios a averiguar el paradero del empresario zaragozano Publio Cordón, secuestrado en 1995 por los GRAPO.
A raíz de la investigación abierta por el secuestro de Cordón, las autoridades antiterroristas españolas descubrieron que la cúpula del GRAPO se ocultaba en París, donde la familia del empresario hizo entrega de 400 millones de pesetas por su rescate.
Entre los detenidos figuran el considerado fundador de la banda y máximo dirigente del Partido Comunista de España Reconstituido (PCEr), Manuel Pérez Martínez, "camarada Arenas", su compañera sentimental e ideóloga, Isabel Llaquet Baldellou, y el supuesto jefe del aparato militar de la organización, Fernando Silva Sande.
Este último es el que conocería el paradero de Cordón, según tres miembros del comando que lo secuestró y que fueron detenidos y juzgados en España.
Los otros detenidos son: José Elipe López, el presunto responsable financiero de la banda, José Antonio Peña Quesada y su compañera, Rosario Llobregat Moreno, y María Victoria Gómez Méndez.
Estos tres últimos junto a Llaquet formarían parte, según las autoridades españolas, del "comité central" de los GRAPO.
El saldo de este grupo terrorista, que siempre ha carecido de apoyo social, es de 82 muertos en sus 25 años de existencia.
El ministro del Interior español, Jaime Mayor Oreja, aseguró ayer en Madrid que los siete detenidos "tienen responsabilidad en todas las acciones del GRAPO" en su calidad de dirigentes de la banda.
Se prevé que los siete no serán puestos a disposición judicial antes del próximo lunes.
Además, antes de ser extraditados a España serán juzgados en Francia al estar varios de ellos en posesión de material explosivo.
Según fuentes policiales francesas, Sande tenía 70 detonadores y diverso material de uso explosivo en su domicilio, mientras que en la casa de Gómez Méndez se halló un artefacto explosivo, un temporizador y un programador listos para ser utilizados.
Por otra parte, la policía encontró documentación española y francesa falsa, una suma importante de dinero y textos sobre ataques a vehículos de transporte de fondos, en la casa de Peña Quesada.
En casa de Elipe López había un texto idéntico al comunicado en el que los GRAPO reivindicaban sus últimos atentados contra agencias de trabajo temporal, la sede del diario "El Mundo" en Barcelona y unas oficinas del Partido Popular en Madrid, entre otros.
Fue precisamente ese comunicado el que activó la fase final de la operación policial en la que participaron decenas de agentes de varios cuerpos de elite de la policía francesa en colaboración con la Guardia Civil española, indicaron las fuentes policiales galas.
Fue la prueba formal de que los siete detenidos, quienes estaban perfectamente identificados y eran vigilados desde hace tiempo por agentes de la Dirección Central de los Servicios de Información (DCRG), reivindicaban su pertenencia a la organización terrorista.
A ello, se sumó además que la DCRG pudo reconstruir a partir de unos papeles rotos, que Elipe López tiró a una papelera pública, un borrador de la nota de apoyó a ETA y su entorno.
La operación culminada ayer y que ha supuesto un severo golpe al GRAPO, comenzó a fraguarse a finales del pasado septiembre cuando la Guardia Civil localizó a Peña Quesada en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, cuando iba a tomar un avión con destino a París.
Alertada por el instituto armado español, la policía francesa puso en marcha un seguimiento de Peña, que les guió hasta el resto de la cúpula del GRAPO.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.