“Óscar Arias es arrogante y egocéntrico”. El exmandatario fue perfilado así por personeros de la embajada estadounidense en Costa Rica. Sus comunicaciones oficiales dejaron de ser secretas debido a Wikileaks y sus filtraciones de documentos oficiales.
La percepción sobre el dos veces presidente se ventiló en uno de los tantos cables que la organización le compartió al mundo.
A Julián Assange y sus secuaces poco les importó que aquellos textos fueran confidenciales.
Los mismos llegaron a las manos de importantes medios de prensa (
En el caso de Costa Rica, la información llegó al poder del diario
En noviembre del año pasado, Wikileaks anunció la posesión de 250.000 cables entre el Departamento de Estado y más de 270 embajadas, consulados y otras misiones internacionales. De esos, 827 comunicados trataban sobre la política interna tica en temas como el comercio y la seguridad, principalmente.
La lista de personajes políticos costarricenses que fueron mencionados en estos cables incluía a los hermanos Arias, a Abel Pacheco, al exdirector de Migración, Mario Zamora, y al exministro de Seguridad, Fernando Berrocal, entre otros.
La información pertenecía al período 2004-2010 y citaba a más de 300 fuentes de las que habían tomado información en reuniones sociales y hasta en entrevistas oficiales con magistrados, empresarios, sindicatos, miembros de partidos políticos y analistas.
Tras una negociación cara a cara entre una periodista costarricense y un representante de Wikileaks,
Según los cables, de su segunda administración, hubo señales de alarma por el establecimiento de relaciones bilaterales con China, y un acercamiento con Oriente Medio.
Eso sí, rescataron y alabaron el papel que jugó Costa Rica en el Consejo de Seguridad de la ONU, que se convirtió en una prioridad para el gobierno de turno.
En el tema de seguridad interna, gracias a los cables se supo que el Ministerio de Seguridad, a cargo de Fernando Berrocal, aceptó ayuda económica y humanitaria de militares estadounidenses, quienes entrenaron a oficiales ticos para repeler manifestaciones durante el período del TLC.
En ese mismo lapso, el país fue descrito como “abierto al lavado de dinero” y se refutó la noción de que Costa Rica fuera un paraíso con alusiones directas a las aguas negras presentes en todo el territorio nacional.
Los comentarios eran enviados desde la sede diplomática en San José hacia Washington D.C.
Otros personajes de quienes hablaban los cables fueron menos criticados.
Es el caso de Abel Pacheco. De él decían que, junto a otros presidentes de su época, solía reírse a carcajadas por las frases que decía el mandatario venezolano Hugo Chávez.