Estocolmo, 13 sep (EFE).- La Policía sueca avanza en la investigación sobre la muerte de la ministra de Exteriores, Anna Lindh, con ayuda de imágenes del presunto asesino captadas por cámaras ocultas y en medio de críticas por supuestos deslices y filtraciones de sus investigadores.
El inspector jefe de la Policía, Leif Jennekvist, se mostró hoy optimista sobre la posibilidad de tener pronto resultados positivos, por encima de las críticas a la investigación de un ataque que ha teñido de dramatismo el referéndum en el que los suecos deberán decidir mañana la incorporación o no de Suecia al euro.
Lindh, considerada la política más querida del país, había hecho campaña activa a favor del sí a la moneda única, ante una consulta en la que los sondeos apuntaron durante meses a una victoria del no.
Jennekvist confirmó que las fotografías difundidas por la prensa de hoy, captadas por cámaras ocultas de los grandes almacenes NK, son las mismas que maneja la Policía en sus investigaciones y dijo que -pese a que no se ha identificado aún al hombre que aparece en ellas-, se está sobre su pista.
Los tabloides "Expressen" y "Aftonbladet" publican en su edición de hoy fotos de un hombre joven tocado con una gorra, que se pasea con tranquilidad por el lugar del crimen tres minutos antes del asesinato de Lindh.
La Policía no quiere asegurar que la persona que aparece en la fotografía sea el asesino de Lindh y, de momento, tan sólo ha pedido que se ponga en contacto con ellos ya que creen que, en el caso de no ser el asesino, podría tratarse de un testigo clave.
Sin embargo, su complexión física y ropa coinciden con las últimas descripciones de testigos del asesino, lo que disparó las especulaciones y las prisas de los medios suecos por difundir ese material.
Especialmente interesante resulta la imagen de una gorra azul oscura del sospechoso, muy similar a otra que la policía encontró pocas horas después del asesinato en una papelera cercana al centro comercial donde fue apuñalada la ministra, el miércoles, cuando iba de compras sin escolta.
Tanto esta gorra como una sudadera que el asesino arrojó en su huida, además del arma blanca con que perpetró del crimen, están siendo analizados en busca de datos para identificar al autor del ataque.
La Policía espera recibir los resultados mañana o el lunes y cree que pueden ser el factor definitivo para conocer el nombre del autor de la agresión mortal contra Lindh.
Pese a que la Policía no quiso confirmarlo, los diarios de Estocolmo también dan cuenta de que se investiga una tienda cercana en la que se encontró la funda vacía de un cuchillo el día del crimen.
La tienda está situada a unos 200 metros del gran almacén en el que apuñalaron a Lindh, en el camino que la ministra y su acompañante recorrieron en la tarde del miércoles desde la sede del ministerio de Asuntos Exteriores hasta los almacenes NK.
Los investigadores creen que el autor de la agresión robó allí el cuchillo con el que cometió el crimen.
Pese a que las pistas parecen cada vez más y más sólidas, la Policía no deja de recibir críticas de una población y unos medios que aguardan con impaciencia la captura del asesino.
Los responsables de la investigación difundieron en la tarde del viernes la fotografía de las cámaras de seguridad de televisión en el servicio interno de Internet de la Policía.
Una filtración acabó convirtiendo ese material confidencial en la portada de los dos principales tabloides que manipularon el rostro del sospechoso para no influir en posibles testigos presenciales.
Tres días después del ataque, las fuerzas de seguridad aún no habían publicado un retrato robot del asesino para favorecer su identificación.
La confusión se hace también patente con los cambios en la descripción del aspecto y vestimenta del sospechoso realizadas por la policía y las constantes contradicciones.
Las fotografías que hoy publican los diarios ponen en duda la teoría de que el agresor haya sido un "sin techo" o un marginado, ya que muestra a una persona vestida correctamente con una sudadera de una conocida marca deportiva estadounidense.
La impresión de caos policial devuelve a la memoria colectiva los errores de la investigación del asesinato del primer ministro Olof Palme en 1986, un caso que nunca ha podido ser resuelto. EFE
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