Belfast (Reino Unido), 8 abr (EFE).- El primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente de EEUU, George W. Bush, se reunieron esta noche en Belfast, en el Reino Unido, para tratar el futuro de Irak, aunque tanto Washinghton como Londres advirtieron de que es pronto para saber cuándo acabará el conflicto.
La cumbre se celebra en el castillo de Hillsborough, donde Bush y Blair posaron para los fotógrafos antes de la cena de trabajo, el primero de los dos encuentros que celebrarán para discutir, sobre todo, cómo se articulará la reconstrucción de Irak.
Coincidiendo con la reunión, un portavoz del Gobierno británico advirtió de que es todavía pronto para saber cuándo acabará la guerra.
"Es peligroso dar por hecho la victoria", declaró en Belfast el portavoz del Gobierno de Blair, y en Washington, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, afirmó que el final del conflicto "llegará más tarde que pronto".
Rumsfeld subrayó que "la cuestión no debe girar en torno a Sadam Husein, porque sabemos que ya no controla buena parte del país".
El secretario de Defensa expresó también su cautela sobre el supuesto hallazgo de armas químicas en distintos puntos de Irak, del que informaron hoy fuentes militares, y aseguró que "no vamos a hacer especulaciones".
La reunión en Belfast de Bush y Blair estuvo precedida por un encuentro en Kuwait de los ministros de Asuntos Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), el primero desde que comenzó la guerra, para estudiar la situación de Irak y ver cómo ayudar a la población.
El CCG es una alianza política, militar y económica integrada por Kuwait, Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos, Bahrein, Qatar y Omán.
Fuera de la diplomacia, en el escenario de la guerra, tres columnas de EEUU penetraron ayer casi hasta el corazón de Bagdad, tras más de cuatro horas de combates, y ocuparon al menos tres palacios presidenciales y algunos edificios oficiales.
En la ciudad sureña de Basora, la segunda mayor de Irak, las tropas británicas controlan "entre el 70 y el 80 por ciento" de la población, aseguró a los corresponsales británicos el teniente coronel Hugh Blackman, de la Séptima Brigada Acorazada, conocida como las "Ratas de Desierto".
Los quinientos soldados de elite del Regimiento de Paracaidistas del Reino Unido que penetraron en el casco antiguo de la urbe apenas encontraron focos aislados de resistencia, según la BBC.
En Bagdad, los servicios de emergencia de la capital continuaban esta noche las tareas de rescate en la zona destruida por un misil estadounidense en el barrio Al-Mansur, que mató al menos a diez personas.
La directora de Unicef, Carol Bellamy, alertó sobre las consecuencias que pueden tener en la población infantil los bombardeos en Bagdad, donde la mitad de los habitantes son menores, según fuentes de esta institución.
El Pentágono, por su parte, informó de que el número de soldados estadounidenses muertos hasta ahora en la guerra contra Irak asciende a 89, aunque esta cifra no incluye los cuatro muertos registrados ayer en la batalla por Bagdad.
Otros siete soldados han sido dados como desaparecidos y siete están prisioneros, según las cifras oficiales.
La guerra lanzada el 20 de marzo por las tropas anglo-estadounidenses sigue provocando manifestaciones de protestas.
En la ciudad estadounidense de San Francisco, la policía disparó balas de goma contra un grupo de manifestantes en el puerto de Oakland, donde seis activistas y a seis estibadores resultaron heridos.
En Denver, también en EEUU, tres monjas que entraron en un silo de misiles para expresar su oposición contra la guerra fueron declaradas culpables de sabotajes y destrucción de propiedad ajena.
Mientras tanto, Médicos Sin Fronteras pidió a las autoridades iraquíes que hagan todo lo posible para permitir una salida feliz a la desaparición de dos miembros de esta organización en Bagdad, el pasado miércoles.
La guerra estuvo marcada ayer por otro trágico incidente, en el que murieron el periodista español Julio Anguita Parrado, del diario El Mundo, y el alemán Christian Liebik, del semanario Focus, alcanzados por un misil cuando acompañaban a la Tercera División de Infantería del Ejército de EEUU.
Con ellos se eleva a ocho el número de periodistas muertos desde el comienzo de la guerra. EFE
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