Por Teresa Bouza
Washington, 12 mar (EFE).- Los republicanos que este fin de semana asisten a la convención del partido en el sureste de EEUU han hecho malabarismos para distanciarse de George W. Bush, sin desmarcarse del todo de un presidente aún popular entre las bases.
Muchos republicanos temen que los problemas que aquejan a la Casa Blanca y a su inquilino pasen una dura factura en las elecciones legislativas de este año y, de seguir las cosas por estos derroteros, en las presidenciales del 2008.
Esos temores se reflejaron en los discursos de algunos de los pesos pesados del partido que participaron en la convención que termina hoy en Memphis (Tennessee), y de la que se han hecho eco los principales periódicos y cadenas de televisión del país.
El senador John McCain, entre los potenciales candidatos a la Casa Blanca en el 2008, fue uno de los que hiló más fino.
McCain defendió a Bush "en momentos difíciles" como los actuales, pero criticó también el despilfarro fiscal de Washington y los recientes casos de corrupción en las filas republicanas.
"Los que creen en la disciplina fiscal y en un gobierno pequeño son uno de los pilares del Partido Republicano", dijo McCain.
El veterano de la guerra de Vietnam de 69 años, que perdió las primarias frente a Bush en la campaña del 2000, instó a los republicanos a cerrar filas en torno a Bush y a concentrarse en las elecciones al Congreso de noviembre.
"Debemos mantener nuestras ambiciones presidenciales en un distante segundo plano para apoyar al presidente de EEUU", apuntó.
No faltó, de todos modos, quien interpretara su discurso como una cuidada puesta en escena de sus ambiciones presidenciales con la que ganar adeptos entre las bases conservadoras del partido.
"McCain tiene el apoyo del ala más secular del partido pero no es popular con el que yo llamo Partido Sagrado Republicano, que defiende valores muy conservadores", dijo Charles Cook, de la publicación virtual especializada en análisis electoral "The Cook Political Report".
McCain no fue el único en dar una de cal y otra de arena a Bush, cuya popularidad ha caído hasta el 37 por ciento en los últimos sondeos, el nivel más bajo de su mandato.
El gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, alabó por un lado la mano dura de Bush en la lucha antiterrorista y proclamó por otro su preocupación por el incremento del déficit.
Por su parte, el gobernador de Virginia, George Allen, habló de su respaldo a los recortes tributarios de Bush y, también, de su apoyo a controles migratorios mucho más estrictos, con lo que se distancia del plan de Bush de permitir que algunos inmigrantes ilegales trabajen en EEUU.
El senador Bill Frist, de Tennessee, también tuvo elogios para Bush por haber "reformado el poder judicial", en referencia a los jueces propuestos por el gobernante para el Tribunal Supremo.
Frist precisó, de todos modos, que el mérito no era sólo de Bush, al señalar que como líder de la mayoría republicana en el Senado había puesto obstáculos a la oposición demócrata para recurrir al filibusterismo, subterfugio parlamentario para prolongar debates e impedir votaciones.
Algunos republicanos interpretaron el gran número de asistentes, que superó el millar, como una señal de que muchos están listos para mirar más allá de la presidencia de Bush.
"Hay mucha frustración aquí", dijo Tom Rath, un líder republicano de Nueva Hampshire al diario "The New York Times".
Según Rath, el equipo de la Casa Blanca está cansado tras seis años en el poder. "Necesitan un respiro. Necesitan mucha suerte y no sé dónde está", dijo.
Pese a que las presidenciales están aún lejos, los asistentes participaron en un sondeo informal -abierto también a miembros del partido que no participaron en la convención- en el que se identificó a los favoritos para el 2008.
Frist encabezó la lista, con el 37 por ciento de los votos, seguido de Romney, con el 13 por ciento de los votos y Allen, que compartió el tercer puesto con Bush.
El actual inquilino de la Casa Blanca no podrá presentarse a la reelección tras dos mandatos consecutivos, pero McCain, -que acabó cuarto en la pesquisa- insistió en que se incluyese el nombre de Bush. EFE
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