
Crawford (EEUU). El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, recibió hoy el espaldarazo político de EE.UU. para la segunda fase del Plan Colombia, la desmovilización de paramilitares y la continuación de las negociaciones para un tratado de libre comercio.
Uribe se reunió hoy con el presidente George W. Bush en el rancho que éste tiene en Crawford, un pueblo texano de aproximadamente 700 habitantes.
La cita, pensada para mostrar la buena sintonía personal y política entre ambos, sirvió también para discutir asuntos como la continuidad del Plan Colombia contra el "narcoterrorismo", la aplicación de la polémica Ley de Justicia y Paz para desmovilizar a los grupos armados ilegales, la situación de los derechos humanos y las negociaciones para un Tratado de Libre Comercio.
Bush y Uribe repasaron en una rueda de prensa los logros y retos de la agenda bilateral.
Bush dijo que pedirá al Congreso que mantenga el "compromiso" con "programas de seguimiento" del Plan Colombia, por considerar que la alianza entre EE.UU. y Colombia es "vital para la seguridad, prosperidad y libertad" de ambos países y del continente.
Por su parte, Uribe subrayó que la mayor amenaza que afronta la democracia es el terrorismo y que el "gran aliado para derrotar el terrorismo ha sido el Gobierno y el pueblo de Estados Unidos".
El presidente colombiano señaló que su país "está ganando" la batalla contra los terroristas, pero "todavía" no ha vencido del todo, por aún necesita la cooperación de Estados Unidos para culminar esa tarea.
Bush calificó a Uribe como el aliado democrático más importante en América Latina, al tiempo que le dio garantías de que la ayuda estadounidense continuará.
"Estados Unidos seguirá colocándose del lado del pueblo de Colombia", dijo el presidente estadounidense.
Según Bush, "programas de seguimiento" del Plan Colombia permitirán al país andino "seguir progresando y ganar su guerra contra los narcoterroristas".
Estados Unidos ha aportado alrededor de 3.300 millones de dólares para la lucha de Colombia contra el narcotráfico y los grupos insurgentes desde 2000, principalmente en ayuda militar.
Uribe dijo que informó a Bush del proceso de desmovilización de los paramilitares, del que prometió que continuará con transparencia y estará abierto a la verificación por parte de representantes de organizaciones no gubernamentales.
Asimismo, reiteró que la aplicación de la Ley de Justicia y Paz, que promulgó el pasado 22 de julio, se hará "con transparencia", y de eso se encargará un comité internacional para la verificación del cumplimiento de la ley.
Además de la seguridad, otro tema principal de la reunión fue el acuerdo comercial que EE.UU. negocia con Colombia, Perú y Ecuador.
Uribe afirmó que espera poder anunciar pronto la culminación con éxito de las conversaciones.
Para Uribe, la democracia moderna necesariamente debe incluir cinco elementos: seguridad democrática, respeto a las libertades públicas, fortalecimiento de la cohesión social y respeto a las instituciones independientes.
En ese sentido, defendió el alcance y objetivo de la Ley de Justicia y Paz, y afirmó que, pese a las diferencias de opinión, su Gobierno siempre ha tenido las puertas abiertas a las organizaciones no gubernamentales, que han sido muy críticas con esa normativa.
Según Uribe, unos 17.000 miembros de los grupos armados ilegales han depuesto las armas en el marco de su política de seguridad democrática y para avanzar en el proceso de paz.
Tras la rueda de prensa, Bush ofreció un almuerzo a Uribe y a su delegación, en la que se incluyen la canciller Carolina Barco, y los ministros Jorge Botero, de Comercio, y Camilo Reyes, de Defensa.
Del lado estadounidense estuvieron presentes, además del presidente, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el secretario de Estado Adjunto para Asuntos de América Latina, Roger Noriega.
Tras el almuerzo privado, Uribe viajará hoy a La Jolla (California), donde se reunirá con representantes de la comunidad colombiana en el auditorio del Instituto de Las Américas.
Durante su gira por EE.UU., Uribe participó el miércoles en una macro-rueda de negocios en la ciudad de Houston (Texas) y sostuvo reuniones con líderes del sector petrolero de EE.UU.
