Roswell (EEUU), 22 ene (EFE).- Con la mente ya puesta en las elecciones de noviembre, el presidente de EEUU, George W Bush, insistió hoy en lo que será uno de los temas centrales de su campaña y aseguró que su Gobierno no cejará en la lucha antiterrorista.
En un discurso en el Instituto Militar de Nuevo México, una academia militar en Roswell, el presidente -en una gira por el país de dos días para promocionar su política económica y de seguridad- insistió en que tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 el riesgo terrorista sigue presente.
"Sabía que a medida que pasara el tiempo la gente tomaría la cómoda posición de decir que el peligro ha pasado. La realidad no es esa... sigue habiendo terroristas que planean atacarnos", afirmó.
A lo largo de su discurso, Bush hizo constante referencia a los temas que, sin duda, van a convertirse en los pilares de su campaña electoral de cara a las presidenciales del próximo noviembre: la seguridad nacional y el estado de la economía.
El presidente ya centró en estos dos asuntos su discurso sobre el Estado de la Unión el pasado martes, que supuso de manera no oficial el pistoletazo de salida de su campaña por la reelección.
Sabedor de que cuenta con el respaldo de la opinión pública en lo que se refiere a la seguridad -las encuestas le adjudican un 68 por ciento de aprobación en este campo-, un Bush a todas luces muy cómodo en compañía de los cadetes del Instituto indicó que el proyecto de presupuesto para este año incluirá 30.000 millones de dólares para el Departamento de Seguridad Nacional.
Esa cantidad multiplica por tres, según Bush, la destinada a seguridad antes de los atentados del 11 de septiembre.
"Protegeremos nuestra patria. La mejor manera de proteger a Estados Unidos, sin embargo, es ir a la ofensiva, permanecer a la ofensiva y llevar a los terroristas ante la Justicia", afirmó.
El presidente aprovechó para hacer un llamamiento al Congreso para que prorrogue la vigencia de la polémica ley antiterrorista (conocida dentro del país como Ley Patriota), algunas de cuyas provisiones expiran el año próximo.
Tras los atentados del 11 de septiembre "combatimos una guerra distinta, vivimos en una era distinta, y tenemos que considerar la ley de una manera distinta", alegó.
Bush se refería así a las fuertes críticas que ha desatado esa ley, promulgada tras los atentados que costaron la vida a casi 3.000 personas y que ha sido denunciada por numerosas organizaciones pro derechos humanos como una violación de las libertades individuales.
El presidente pasó revista a los logros obtenidos en sus tres años de mandato en la lucha antiterrorista, como la detención de varios dirigentes de la red Al Qaida o el fin del régimen de Sadam Husein.
"Gracias a nuestra voluntad, a nuestra determinación, a nuestra valentía nos impondremos en esta guerra, la primera del siglo XXI", aseguró.
Bush reiteró su mensaje de los últimos días en torno a la buena salud de la economía y la necesidad de seguir ahondando en los recortes impositivos que su administración ha emprendido en los últimos tres años.
"El crecimiento económico del tercer trimestre del año pasado (superior al 7 por ciento) fue el más alto de los últimos veinte años, la construcción de viviendas está alta y los niveles de propiedad de la vivienda son altos", recordó.
En un estado fronterizo como Nuevo México, el presidente también aludió a su propuesta sobre inmigración, que permitiría la emisión de permisos temporales de trabajo a los inmigrantes ilegales.
La visita a Nuevo México -dos semanas antes de que este estado celebre sus elecciones primarias demócratas el 3 de febrero- completa una gira de dos días del presidente en la que también visitó Ohio y Arizona.
En estos tres estados, las elecciones de 2000 fueron extremadamente reñidas y Bush se impuso por un margen muy estrecho en los dos últimos, mientras que perdió Nuevo México por apenas 366 votos. EFE
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