Santiago de Compostela (España). El petrolero griego "Prestige" se hundió hoy por completo en aguas del Atlántico, unas horas después de que se partiese en dos a unos 270 kilómetros de la costa gallega, agravando el desastre ecológico y pesquero que afecta ya a esa región del noroeste de España.
El vicepresidente primero del Gobierno español y ministro de la Presidencia, Mariano Rajoy, confirmó hoy durante una conferencia de prensa en la localidad coruñesa de Caión que el petrolero empezó a hundirse por su popa, en una zona del Atlántico de más de 3.000 metros de profundidad.
Rajoy visitó hoy, junto al delegado del Gobierno central en Galicia, Arsenio Fernández de Mesa, la zona gallega afectada por el vertido de más de 4.000 toneladas de fueloil de las 77.000 que transportaba el petrolero, que el 13 de noviembre zozobró frente a las costas gallegas.
Ese barco, propiedad de una naviera griega y que navegaba bajo bandera de conveniencia de Bahamas transportando 77.000 toneladas de fueloil, estaba desde el lunes en aguas de la zona de rescate marítimo responsabilidad de Portugal.
Las dos partes del buque, que tenía una vía de más de 70 metros y en donde su ubicaban varios tanques con 6.000 toneladas ese hidrocarburo, estaban siendo trasladadas mar adentro por tres remolcadores.
Ese petrolero era un monocasco de 243 metros de eslora y ya había tenido problemas con las autoridades portuarias de Rotterdam (Holanda) y Nueva York en 1999.
La marea negra causada por el vertido de fueloil, que alcanza ya al menos a 130 kilómetros de costa, se dirige hacia las Rías Bajas de Galicia.
El mal tiempo y la lluvia dificultan las tareas de limpieza de las playas y el vertido podría entrar en cualquiera de las rías gallegas, en las que se ha prohibido la actividad pesquera.
Durante los últimos días fue remolcado por tres buques de salvamento marítimo español que ayer, lunes, consiguieron situar el buque a 185 kilómetros de ese cabo español.
Los remolcadores intentaban alejarlo de la costa y alcanzar la línea de las 200 millas (370 kilómetros), que marca la separación entre aguas nacionales e internacionales.
La situación ocasionada por el petrolero griego ha causado una polémica en la Unión Europea (UE), pues por una parte Madrid y Londres divergen sobre el destino final del buque que, al parecer, se dirigía a la colonia británica de Gibraltar (sur de España).
Además, el Gobierno del primer ministro de Portugal, José Manuel Durao Barroso, afirmó que su país sólo hubiera tenido responsabilidad de rescate si hubiera habido peligro para vidas humanas.
El petrolero estaba situado a unos 55 kilómetros al norte de la llamada Zona Económica Exclusiva (ZEE).
Francia, que colaboraba en las tareas de rescate, pidió hoy medidas más severas y serias de parte de la Unión Europea (UE) para impedir catástrofes ecológicas como la ocasionada en este incidente.
A ese respecto, el ministro español de Medio Ambiente, Jaume Matas, insistió en la necesidad de que haya una directiva europea de responsabilidad civil medioambiental, que se sume a la que ya existe sobre transportes marítimos.
"España lleva tiempo insistiendo en que se apruebe porque nosotros ya padecimos el impacto de la rotura de la balsa minera de (la empresa sueca) Bolidén en Aznalcóllar (sur) y todavía estamos pagando las consecuencias", añadió el ministro en referencia al desastre ecológico ocurrido en 1998 en la provincia andaluza de Huelva.
El desastre también afecta al sector pesquero, ya que el litoral gallego posee una gran riqueza pesquera y de marisco, además de que amplias zonas de esa región están declaradas parque natural por su fauna y flora.
El responsable de pesca de la Confederación Intersindical Gallega (CIG), Xabier Aboy, pidió un plan integral que englobe a todos los sectores que viven de la pesca.
Informó de que son 28.000 los trabajadores afectados por la marea negra, y 4.000 las personas que viven directamente de la pesca en la zona afectada por la mancha de fuel.
La Consejería de Pesca del Gobierno regional gallego tiene un equipo formado por 35 expertos, mayoritariamente biólogos y veterinarios, distribuidos en ocho grupos de trabajo, dedicados a la observación y determinación de las zonas de producción pesquera y marisquera, así como de las instalaciones acuícolas de la zona.
Los técnicos centran su observación en ocho áreas de actividad y de especies: flota de bajura, bancos marisqueros naturales, bancos de percebe, parques de cultivo, cultivo de mejillón en artefactos flotantes, cultivo de pulpo, criaderos de moluscos y granjas de cultivo de peces.
Edición periodística: Gerardo González y Juan Fernando Lara . Fuente: agencias.