
Nueva York. DPA Abajo Bush! es una frase que se escucha casi todas las noches en Broadway. Tres obras de teatro que se presentan actualmente son críticas contra el presidente de Estados Unidos, con canciones como How Can 59 Million People Be So Dumb ( Cómo pueden ser tan tontas 59 millones de personas ) y nuevas versiones de temas de Robert Schumann y Kurt Weill.
La tendencia comenzó en setiembre, con el minimusical Bush Is Bad ( Bush es malo ) en el teatro Triad. En la página web de la obra, al presidente George Bush le cae un piano en la cabeza, y en cada una de las 21 canciones el mandatario queda metafóricamente hecho papilla .
Ante un público reducido, de unas 60 personas, dos veces a la semana, Kate Baldwin, Neal Mayer y Tom Treadwell encarnan a Bush, su mujer Laura y el vicepresidente Dick Cheney. Los actores participaron antes en sonados éxitos de Broadway como The Full Monty , Les Misérables y Cats .
El equipo, dirigido por el autor de la obra, Joshua Rosenblum, ataca la política del presidente, desde el espionaje al escándalo por maltratos en la cárcel de Abu Ghoreib.
Pequeños actos de baile y de canto le otorgan su carácter de musical al espectáculo, aunque no tiene mucho que ver con clásicos como El rey león o Cats . Rosenblum no lo escribió para las grandes masas, sino para el grupo -bastante numeroso- de opositores a Bush de Nueva York. El público aplaude encantado cada burla al presidente.
"Opinamos lo mismo que los actores", declara Anne Holland, exprofesora de Baltimore. "¡Al fin alguien dice lo que yo pienso!"
Poco después de la reelección del presidente, Rosenblum no tenía dinero para una gran campaña contra Bush, así que el compositor y director de orquesta decidió echar mano de su trabajo.
La obra es actualizada todo el tiempo para que no pierda vigencia. "No quiero aburrir al público con chistes viejos", dice Rosenblum. Eso no ocurre, y por ello el show tiene éxito: acaba de prolongar su tiempo en cartelera.
También Bush Wars ( Las guerras de Bush , y una alusión a Star Wars ), se ocupa de la política del mandatario. En una escena, muestra al presidente en la cama junto con Cheney, rodeados de mujeres semidesnudas con nombres de poderosas firmas petroleras.
La comedia Laughing Liberally ( Reír con liberalidad ) completa el panorama de obras anti-Bush, esta vez con mucho público en el Town Hall, con sitio para 1.500 personas. Se trata de un paso valiente, en vista de que la mayoría de los espectadores estadounidenses no están habituados al cabaret político.