Un paseo marítimo Bardot será inaugurado en noviembre próximo en el balneario brasileño de Búzios, que la célebre actriz francesa hizo descubrir al mundo en 1964 y que será hermanado con Saint-Tropez, pueblo sureño de Francia que se identificó con ese gran mito del cine mundial.
Gustavo Madeiros, asesor de prensa del ayuntamiento de Búzios, bellísimo balneario situado a 191 km de Rio de Janeiro, aseguró a la AFP que el paseo tiene ochocientos metros de largo y está siendo adornado con plantas autóctonas.
Una suave iluminación y confortables bancos serán instalados para que los entre 150.000 y 180.000 turistas que componen su población en los meses de verano puedan asomarse a las playas de este pueblecito que gracias a Brigitte Bardot cambió la pesca por el turismo.
Desde el paseo podrán contemplar las aguas de la playa de Canto, quizá buscando en su imaginación la silueta de aquella niña-mujer que tenía sólo 22 años de edad cuando, en 1956, el realizador Roger Vadim la convirtió en un símbolo sexual que sólo Marilyn Monroe llegaría a igualar.
A unos minutos de marcha del paseo se encuentra, perdida entre plantas tropicales, la entrada de un pequeño cine bautizado sencillamente Bardot.
Festival y todo
En noviembre próximo, la inauguración del paseo coincidirá con el desarrollo de un festival dedicado a la estrella francesa que en 1964 había aparecido inesperadamente en Búzios para pasar días de amor con su último marido, Gunther Sachs, lejos de la celebridad que la atenazaba en Europa.
En aquel entonces, Bardot era ya una BB que despertaba pasiones en los cinco continentes y que después de una serie de comedias más o menos insulsas como Babette s'en va-t-en guerre había rodado con realizadores de categoría como Louis Malle en Vie privée y Jean-Luc Godard en la magnífica Le mépris.
Esos dos títulos figurarán sin duda entre los que compongan la retrospectiva que se está preparando en Búzios, un balneario que por sus construcciones y playas recuerda más al mediterráneo Saint-Tropez que al trópico local.
Cuentan los lugareños que tienen años para contarlo, que, cuando BB llegó a la villa de pescadores, Búzios era un pueblo perdido en la inmensidad de las costas brasileñas. Treinta y cinco años después, es un complejo turístico de los más elegantes de esta parte de Brasil.
Al ayuntamiento le hubiese gustado poder contar con la presencia de Bardot para la inauguración del paseo marítimo, pero Medeiros considera que es prácticamente imposible.
Indiscutiblemente, el ayuntamiento sabe que en el recuerdo mítico de la estadía de BB en 1964 radica la fortuna de la ciudad. Pese al paso de los años, afirma Medeiros, "muchos turistas quieren saber dónde vivió aquellos días".
Hasta ahora nadie lo ha conseguido descubrir, y los más viejos de los 10.000 habitantes de Búzios no sueltan prenda.