Brasilia, 24 oct (EFE).- Brasil revivió su sueño de entrar al selecto club de países que dominan la tecnología de los lanzamientos espaciales, que se vio truncado por una tragedia registrada en 2003, al lanzar con éxito el prototipo de un cohete.
El lanzamiento del prototipo VBS-30 se efectuó el sábado desde el Centro de Lanzamientos de Alcántara, situado en el estado de Marañón, en el norte del país, y el cohete se mantuvo durante siete minutos "en un ambiente de microgravedad", es decir a una altitud superior a 110 kilómetros, informó hoy la Agencia Espacial Brasileña.
El prototipo, desarrollado por el Instituto de la Aeronáutica y el Espacio y el Centro Técnico Aeroespacial de Brasil, llevó una carga tecnológica de prueba suministrada por el Centro Espacial Alemán en el marco de un acuerdo de cooperación que se remonta a la década de los años 70.
La Agencia Espacial Brasileña señaló en un comunicado que la "Operación Cajuana", como se denominó el ensayo, fue "todo un éxito", lo que "permitirá a Brasil exportar nuevos productos y servicios de alta tecnología en el área espacial".
El VSB-30, un vehículo de sondeo de dos etapas, con motores impulsados por combustible sólido, será usado por la Agencia Espacial Brasileña para hacer experimentos tecnológicos y científicos, especialmente en ambiente de microgravedad y también por la Agencia Espacial Europea dentro de su programa Texus, según el comunicado oficial.
El cohete fue desarrollado para atender la necesidad del Centro Espacial Alemán de sustituir el propulsor Skylark 12, que era usado en las investigaciones europeas de microgravedad, y que dejó de ser fabricado por el Reino Unido, según las autoridades brasileñas.
Los dos primeros vuelos operacionales del nuevo cohete brasileño están previstos para noviembre de 2005 y mayo de 2006 y servirán para realizar experimentos europeos a 250 kilómetros de altitud.
El éxito del ensayo da un impulso al programa espacial brasileño, que había sido interrumpido el 22 de agosto del año pasado cuando 21 especialistas murieron al hacer explosión el tercer prototipo del Vehículo Lanzador de Satélites (VLS) en momentos en que decenas de técnicos preparaban su lanzamiento.
Esa tragedia, que destruyó completamente la principal plataforma de lanzamientos de Alcántara, fue provocada por una serie de fallas resultantes de las "precarias" inversiones en el programa espacial brasileño, según la investigación oficial.
En su intento por sumarse al reducido grupo de países capaces de mandar satélites al espacio por sus propios medios (Estados Unidos, Rusia, Ucrania, China, Francia, India, Israel y Japón), Brasil había sufrido otros dos fracasos con el VLS, en 1997 y 1999, pero ninguno con víctimas.
Después de la tragedia el gobierno aseguró que el programa espacial brasileño seguiría adelante y le asignó para este año una partida presupuestaria de 106 millones de reales (unos 37 millones de dólares).
Además de reanudar sus ensayos con cohetes, Brasil ha negociado acuerdos de cooperación espacial con otros países como Ucrania, Rusia y China.
Con Ucrania se firmó en octubre del año pasado un acuerdo de cooperación que permitirá a esa república ex soviética utilizar la base de Alcántara para mandar al espacio su cohete lanzador de satélites Ciclón IV, y a cambio dará asistencia técnica a Brasil para el desarrollo de sus propulsores.
Alcántara, situada a 53 kilómetros de Sao Luis, la capital del estado de Maranón, es el centro de lanzamiento de cohetes más cercano a la línea del Ecuador, razón por la cual los ingenios que despegan desde allí aprovechan al máximo la rotación de la Tierra, lo que permite un ahorro de combustible del 30 por ciento.
Brasil pretende firmar además un memorando de intenciones con Rusia sobre cooperación en el área de lanzamiento de cohetes, aprovechando la visita que el presidente Vladimir Putin hará al país en noviembre próximo.
Con China, Brasil desarrolló y lanzó en 1999 y 2003 sendos satélites para la vigilancia remota de la selva amazónica y el control de la degradación ambiental, y este mes se firmó un acuerdo para la construcción de otro satélite que reemplazará a uno de los existentes a partir de 2007. EFE
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