Río de Janeiro. Los brasileños esperan la entrega de los premios Oscar de la Academia de cine estadounidense, con tal pasión patriótica que podría pensarse que Estación Central, de Brasil, la cinta candidata al galardón cinematográfico, acude en realidad a una cancha para la final del Mundial de futbol.
Esta pasión que inunda varios espacios de la vida cultural y ocupa parte de la programación de los medios, a dos días de la entrega del premio en Los Angeles, solo es comparable -para algunos- a la expectativa de la torcida (hinchada) por un partido donde la camiseta de la selección nacional de futbol tiene en juego el título.
Estación Central, del director Walter Salles, fue seleccionada para disputar en la categoría de mejor filme extranjero, en tanto que su protagonista, la veterana Fernanda Montenegro, es candidata al premio de mejor actriz.
La cinta es -de lejos- la más premiada en el ámbito internacional del cine brasileño, pero eso no es suficiente para los hinchas, que esperan ansiosos la estatuilla del Oscar.
El fanatismo también marca a la prensa, que de forma casi diaria presenta críticas desfavorables a La vida es bella, del italiano Roberto Benigni, así como cuadros estadísticos sobre la asistencia del público a ambas películas, tanto en Brasil, Europa y Estados Unidos.
Todo este aire de competencia no es en vano, La vida es bella es considerada como "la verdadera rival" de la película de Salles.
Tranquilidad ante todo
Tanto el director de Estación Central , como la propia Montenegro, han tratado de calmar los ánimos, en lo que puede ser una nueva "decepción colectiva" si ninguna de las dos estatuillas en juego llegan al país.
Ya los brasileños "torcieron", sin éxito, por las candidaturas al Oscar de O Quatrilho (El cuarteto, 1996) y O que e isso companheiro (Cuatro días en septiembre, 1998).
Salles aseguró que estará en Los Angeles este domingo "con serenidad", aunque criticó que "ahora se entra en una mecánica industrial y competitiva que no tiene respeto por el valor de los filmes".
Estación Central es una obra simple, desvinculada de trucos y maquinaciones, es antihollywoodiana y por tanto tiene menos posibilidades que La vida es bella, según el director.
Para Salles, un premio Oscar a su película no tendría necesariamente una influencia positiva sobre el cine que se hace en Brasil.
"Tenemos que tener la certeza de nuestro valor, independientemente de la valoración extranjera. Ganar (el Oscar) sería un incentivo, que honestamente no sería superior a la reconquista del público", comentó el realizador.
Montenegro, de 70 años, llamada "el monstruo sagrado del teatro brasileño", afirmó que "aún para una actriz existen cosas más importantes que ganar un Oscar".
Marcada por un bajo perfil, comentó que será "como una extraterrestre en la ceremonia de disputa del Oscar". La veterana y reconocida actriz ya adelantó a sus compatriotas apasionados, que "lo que está en juego es solo un premio, no el honor nacional".
Para la protagonista de Estación Central , más importante que el premio de la Academia estadounidense, es la vista al mar que tiene desde el barrio de Ipanecma, en Río de Janeiro, en una clara referencia simbólica al valor que existe entre los brasileños por las amplias costas que bordean al país.
Conmovedora
Estación Central narra la conmovedora historia de un niño que sale a encontrarse con un padre desconocido de la mano de una mujer que escribe cartas a otros para ganarse la vida.
Laureada internacionalmente, la película también levantó algunas críticas dentro del país como la del editor jefe del diario O Globo, Ali Kamel, para quien el filme muestra una cara irreal de la sociedad brasileña.
Sin embargo, la "camiseta brasileña" de la hinchada está a favor, mayoritariamente, de la película, que en lugar de acudir a un premio cinematográfico parece envuelta en una competencia futbolística.