La fiesta del carnaval comenzó en Brasil: a una semana de los famosos desfiles en Rio de Janeiro, diversas ciudades brasileñas vivían ya un ambiente de festejos y otras, como Salvador de Bahía y Recife, en el nordeste, ultiman preparativos antes del inicio oficial de las celebraciones.
Aunque arranca oficialmente el 5 de febrero, el carnaval se anticipó en Río de Janeiro (sureste) con la salida ya a fines de enero de los "blocos", espontáneas bandas de sambistas, que dieron el puntapié inicial a la fiesta que paraliza a todo el país hasta el Miércoles de Ceniza de la Iglesia Católica.
El Carnaval de Río de Janeiro es el más conocido gracias al despliegue de color, alegría y originalidad de sus famosísimas escuelas de samba, 14 en total, que en dos noches (del 6 al 7 de febrero) disputan el título de Gran Campeona del carnaval, conquistado el año pasado por Beija-Flor.
Aunque menos conocidas, las escuelas de samba de Sao Paulo (400 kilómetros al sur de Río de Janeiro), no pierden nada en cuanto a la organización y exuberancia con la que suelen presentarse en el Sambódromo del Anhembi, similar a de Río de Janeiro.
El carnaval en Brasil no es una fiesta exclusiva de las escuelas de samba: también se festeja en las calles, sin ningún campeonato en disputa, con la alegría como única regla.
En Salvador de Bahía (al noreste), por ejemplo, se celebra el más grande carnaval de calle del mundo, según el libro Guiness de los récords. Unos dos millones de personas siguen a los tríos eléctricos (camiones convertidos en escenarios móviles), en ese lugar.