Bruselas, 1 jun (EFE).- El presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, destacó hoy que "hay que tomar en cuenta todo lo que está detrás" del voto negativo de holandeses y franceses a la Constitución, que "son sin duda los temores que los europeos tienen frente a una Europa que hoy da más miedo que esperanza".
En declaraciones a EFE tras conocerse el triunfo del "no" en el referéndum celebrado en Holanda, Borrell dijo que España es "por el momento" el único país de la UE que ha aceptado el tratado constitucional mediante referéndum, pero recordó que próximamente habrá consultas en Luxemburgo, Irlanda o Dinamarca.
En su opinión "hay que continuar el proceso porque dando toda la importancia al 'no' y a sus razones, no por eso hay que renunciar a que todos los europeos expresen su opinión".
El presidente de la Eurocámara defendió, al igual que lo hizo el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, "una acción colectiva" de todos los gobiernos europeos respecto a la Constitución, para evitar iniciativas unilaterales.
Borrell recordó que "fue colectiva la declaración 30 que acompañaba al Tratado, donde se decía que colectivamente habían llegado a un acuerdo sobre qué hacer en el caso que se produjera un no (al Tratado)".
"Luego ellos mismos estaban anticipando la posibilidad de que esa circunstancia se produjera", añadió el presidente.
Subrayó además que "colectivamente tienen que buscar (los Estados miembros) la línea que deben seguir, porque si cada uno hace de su capa un sayo, primero supondría abandonar lo que conjuntamente decidieron, y además no contribuiría a tranquilizar los ánimos a una Europa que tiene por delante otros problemas muy importantes que resolver, como el marco presupuestario para el período 2007-2013".
Josep Borrell es partidario de "llegar hasta el final por el camino que se acordó", es decir, la ratificación de la Constitución en todos los países miembros.
El presidente del Parlamento alabó la "buena iniciativa" de la Convención de celebrar un referéndum el mismo día en todos los países de la UE para ratificar el tratado.
Sin embargo dijo que "desgraciadamente no prosperó, porque no existía entonces el suficiente espíritu europeo para entender que eran los europeos los que estaban llamados a pronunciarse y no estrictamente los nacionales de cada país". EFE
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