
LA PAZ (AFP) La decisión de los campesinos de la región cocalera del Chapare boliviano de expulsar al programa estadounidense Usaid, se convirtió en un nuevo conflicto entre La Paz y Washington, tras ser avalada por el presidente Evo Morales, quien arreció sus críticas contra la Casa Blanca.
"Usaid encabeza una campaña sucia, una conspiración contra el gobierno. Eso no es novedad en Bolivia, sino lo hacen en todo el mundo contra presidentes que vienen de sectores sociales y populares que cuestionan al capitalismo o al imperialismo", afirmó Morales este viernes en una conferencia de prensa en la sede presidencial.
Las declaraciones del gobierno boliviano vinieron esta semana en seguidilla, con fuertes críticas a la labor del programa de ayuda y de la embajada estadounidense, a los que acusa de desestabilizar al gobierno, como generar un desequilibrio inflacionario que a mayo bordea ya la meta anual del 8%.
Tras unas primeras declaraciones del mandatario aymara, un estrecho aliado político del líder cubano Fidel Castro y del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el Departamento de Estado consideró esas opiniones como "inapropiadas, inamistosas y lamentables".
Uno de los portavoces del Departamento de Estado, Heide M. Bronke, manifestó la preocupación de su país por el clima enrarecido en las relaciones bilaterales, según difundió profusamente este viernes en la prensa local, al recordar que el embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Goldberg, fue llamado en consulta semanas atrás a Washington, por otro impasse.
El presidente Morales, quien se formó políticamente como cultivador de coca en el Chapare, su irreductible feudo, mantuvo en alto sus fuertes críticas a la Casa Blanca, a quien considera, junto a la oligarquía boliviana, como "los principales enemigos de la patria".
"Quiero saludar esa lucha, esa rebelión de los pueblos frente a los representantes del imperio en Bolivia y la rebelión contra el imperio va a seguir en Latinoamérica", pronosticó.
Sin ahorrar acusaciones, el gobernante socialista dijo poseer videos "de militares norteamericanos y de la DEA, disparándonos en los muchos actos" que los labriegos realizaban en el Chapare, en el centro de Bolivia.
"Chapare será territorio libre del imperio, del imperialismo norteamericano, es una manera de dignificar el país", insistió el mandatario.
Los labriegos cocaleros del Chapare comenzaron el miércoles y jueves a retirar los logotipos de Usaid del Chapare boliviano, una zona donde el programa extranjero invirtió millones de dólares desde la década del 80, cuando Bolivia aprobó una ley para eliminar la coca excedentaria destinada al narcotráfico.
El argumento central para esa medida de expulsión es que Usaid y otros programas con recursos económicos estadounidenses complotan contra el gobierno de Morales, quien aplica una fuerte política de nacionalización de empresas petroleras y de servicios, privatizadas en la década del 90.
Usaid, según su portal de internet, informó que desde que comenzaron los programas de desarrollo alternativo, los cultivos de coca en el Chapare, una zona roja del narcotráfico bajaron de "43.000 hectáreas en 1989 a 8.300 a 2006", aunque no dio cifras de cuánto dinero desembolsó.
La Ley boliviana establece que el límite máximo de extensiones legales de coca no deben superar las 12.000 hectáreas para usos tradicionales, como infusión, masticación y ritos aymara-religiosos, mientras un reciente informe de las Naciones Unidas establece que los plantíos subieron a 28.900 hectáreas.
© 2008 AFP