Conocida como una magnífica dibujante, profesora nata, mujer valiente y creadora de un enorme legado casi completamente inédito, la artista Dinorah Bolandi falleció el sábado, a las 9:40 p. m., a la edad de 80 años.
La artista, ganadora en 1990 del Premio Magón -el más importante que otorga el gobierno costarricense- , murió en su casa de habitación, en Escazú, como consecuencia de una isquemia cerebral.
El mundo de la plástica costarricense se vistió de luto y acompañó a Bolandi en una ceremonia religiosa realizada el domingo en Escazú. Sus restos mortales serán incinerados y colocados en la tumba familiar, según detalló Marisel Jiménez, artista y familiar de Bolandi.
Legado perdurable
Bolandi tuvo una gran producción; no obstante, prefería guardarla y fueron contadas las exposiciones que realizó.
La escultora Jiménez afirmó: "Dinorah fue una gran maestra del dibujo, una expresión artística que se está revalorando en el siglo XXI, y una maestra por vocación... Costa Rica no tiene la menor idea de lo que es su patrimonio: es como un iceberg del cual apenas enseñó el 5 por ciento y el otro 95 por ciento de su obra es desconocido. Por su voluntad, el patrimonio será donado al Museo de Arte Costarricense y a los Museos del Banco Central".
"Fue una dibujante suprema, pocos dibujantes fueron tan importantes como ella. Además fue una gran retratista", opinó Guido Sáenz, ministro de Cultura.
Para la pintora Lola Fernández, la muerte de Bolandi es una gran pérdida para el arte, para el país y para ella.
"Fue una gran amiga. Fue una mujer brillante, una gran artista con ideas muy claras que expresaba con valentía. Aunque se retiró de la enseñanza, ella continuó activa opinando y dando consejos sobre arte a quien se los pedía... Siempre intercambiábamos ideas en larguísimas conversaciones por teléfono; los temas eran siempre el arte y los libros", explicó Fernández.
Capaz y talentosa
Bolandi, nacida en San José el 28 de abril de 1923, empezó sus estudios con el pintor Fausto Pacheco a los 12 años. Posteriormente migró a Estados Unidos, donde hace la mayor parte de sus estudios en arte.
Entre 1942 y 1947, la costarricense estudió primero en Colorado Spring's Fine Arts Center y Colorado Women's College, en Nueva York, y después en el Arts Student's League. También cursó artes aplicadas en el Oklahoma College for Women.
Bolandi regresó a Costa Rica en 1957. Aquí trabajó como fotógrafa de prensa antes de dedicarse de lleno a las artes gráficas.
Fue profesora de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica, donde influyó a gran cantidad de artistas. Era una maestra apasionada por enseñar.
Nunca creó para exponer y aún así su pintura y sus dibujos fueron ampliamente elogiados por los especialistas costarricenses. Su trabajo como artista y docente la hizo acreedora del Magón 1990.
En aquel momento, el jurado justificó así su decisión: "Por su obra pictórica y por lo que ha aportado a la cultura de este país y al crecimiento de la creación artística".
Bolandi descansa ya, pero su legado sigue intacto y más vivo que nunca.