por Rocío Ayuso
Los Angeles (EEUU), 28 jul (EFE).- Presidentes y soldados, amigos y seguidores, recuerdan hoy la figura del rey del humor, el legendario Bob Hope, fallecido a los cien años tras encandilar a la industria y al país con temas como "Thanks for the Memories".
La canción, convertida en uno de los temas más populares de Hollywood, da las gracias por los recuerdos, y eso mismo es lo que ha hecho hoy una nación que adoptó a Hope como su "tesoro nacional", el rey de la comedia.
Como dijo hoy, lunes, Frank Pierson, presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, "Estados Unidos ha perdido a su bufón".
"Me es difícil imaginar un mundo sin Bob Hope", subrayó el cómico Woody Allen en respeto a una carrera que este actor llevó tanto al cine como a la televisión, la radio, el teatro o el vodevil.
Para Johnny Carson, legendario presentador y humorista, Hope es una figura "irremplazable", mientras que el más contemporáneo Jay Leno asegura que este comediante hizo "del mundo entero su audiencia".
Hope solía bromear que su máxima preocupación era la de ser secuestrado a un país donde nadie le conociera, un concepto imposible como demuestran ahora los mensajes de condolencia recibidos por la familia, que hasta han bloqueado las vías de acceso a la casa en la que vivió esta estrella.
Su hija Linda Hope prefirió recordar a su padre por lo que más le gustaba en este mundo, "la risa, los aplausos y hacer reír a la gente".
Pero son muchos más los recuerdos forjados por esta leyenda que nacido en la pobreza deja una fortuna que supera los 500 millones de dólares y que se dedicó por igual a cultivar la amistad de los presidentes y de los soldados en el frente.
El presidente estadounidense, George W. Bush, prefirió recordar "la pérdida de un gran ciudadano", mientras que el ex mandatario Jimmy Carter, premio Nobel de la Paz 2002, le despidió como uno de los grandes tesoros de la nación.
Para Gerald Ford fue decirle adiós a un miembro de su familia, alguien con una devoción "incansable" a los soldados estadounidenses, a los que fue a visitar en cada guerra desde la II Guerra Mundial (1939-45) hasta la guerra del golfo Pérsico, en 1991.
La familia de Hope también recibió una carta de condolencia de la ex primera dama Nancy Reagan, en la que en nombre de su marido recuerda que Ronald Reagan siempre describió al actor como el "mejor embajador de Estados Unidos y de la libertad (...) que demostró que el espíritu americano y su entusiasmo es imparable".
Palabras grandilocuentes que Julie Nixon Eisenhower, hija de Richard Nixon, resumió al decir que "es imposible pensar en Bob Hope sin sonreír".
Fueron más de medio centenar de películas y 85.000 páginas de chistes, un legado artístico por el que pasó al libro Guinness de los récord como la estrella más veces galardonada, aunque nunca ganó un Oscar en competición.
Más importante aún para el cómico Steve Martin es que Hope no sólo divirtió a millones de personas, "es que se divertía a sí mismo".
Linda Hope describió hoy como junto a sus tres hermanos y su madre, Dolores, la familia de Hope siempre fue la primera en conocer sus chistes, su audiencia más dura, decía la estrella, y la última.
"Fuimos esa pequeña audiencia que reconfortó el corazón de papá en esos últimos momentos", declaró a la prensa en referencia a los que estaban presentes en el momento del óbito del maestro de la comedia, que se marchó con un último chiste al dejar por expreso deseo que su familia "le sorprendiera" en su funeral.
"¿Acaso no es extraño que nos diera tanta esperanza? Quería decir que se estaba dando a sí mismo", reflexionó el comediante Mickey Rooney, haciendo un juego de palabras con el apellido de esta estrella y su significado en inglés (hope: esperanza).
Entre su público también son tan numerosas las muestras de agradecimiento, que Linda Hope ha recomendado que sean canalizadas a la fundación benéfica que lleva el nombre de su padre.
Los recuerdos son más intensos entre los soldados a los que dio una sonrisa en los peores momentos y a los que les hizo sentir como un amigo aún en los lugares menos amistosos.
"Finalmente nos abandonó con una sonrisa en sus labios", resumió Linda Hope. EFE
ra/mla/as/jma