El ritmo, el sentimiento, la pasión y el movimiento los hace encantadores a todos por igual. Ante la gran variedad de géneros musicales, la formalidad que impone el pentagrama no es suficiente para delimitar el amor del grupo Blues Latino a un solo ritmo.
Para ellos, la promiscuidad en cuestión musical es inevitable. Aunque su amor por la música es uno solo, es tan grande que alcanza para amar a todos los ritmos por igual.
Con una carrera musical consolidada y entrenados en al arte de la versatilidad, a los músicos de Blues Latino no les interesa ser fieles a un solo género. Ellos son un ejemplo de variedad en el repertorio que en una noche lo mismo pasa de un rock a un blues, a un jazz, o a un chachachá. El punto es no anclarse en un solo ritmo, sino oscilar de uno a otro con un estilo muy particular.
Libertad y variedad
El grupo se formó hace cuatro años y el año pasado grabó su primer disco en estudio.
Está integrado por músicos experimentados en la interpretación de varios estilos. Ellos son Checko Dávila en el saxofón y la flauta, Marco Ortiz en el bajo, Pepe Chacón en la percusión, Héctor Murillo en los teclados, el acordeón y la producción artística y Miriam Jarquín, en la voz.
La idea de crear un grupo fue iniciativa de Héctor y Miriam. Luego de una retirada temporal de los micrófonos, con los que ha hecho carrera por más de 20 años, Miriam quería cantar de nuevo.
"Comenzamos a probar, sin tener claro que queríamos. Yo comencé a escoger el repertorio que me gustaba... De repente nos dimos cuenta de que los estilos no tenían nada que ver uno con otro" recuerda la vocalista.
Sin embargo, le dieron rienda suelta al proyecto y poco a poco se unieron más músicos y se empezó a definir el rumbo del grupo.
"Al principio la idea era experimentar, con un bossanova, con un bolero. Fuimos probando y ahora lo tenemos muy claro: no importa cual estilo sea. Sabemos que nos gusta cualquiera" cuenta Jarquín.
"No es difícil oscilar de un ritmo a otro - continúa -. Al principio pensé que podría ser muy descabellado, pero es una realidad, nosotros tocamos así."
Según explica Jarquín con Blues Latino riman todos los ritmos latinoamericanos: "Respeto la música de todo el mundo. No me gusta encasillar a este que me gusta y el que no me gusta, lo que pasa es que uno siempre siente unos ritmos más que otros" explica. Tal vez por eso en el grupo no existe una lista de ritmos que no rimen con su música.
Ensalada musical
Aunque Jarquín afirma que en un momento temió que su música resultara similar a un arroz con mango; el resultado se parece más a una ensalada de buena cocina.
En sus canciones,abordar una amplia variedad de géneros no ocasiona ningún problema. Mientras las notas musicales se deslicen con el aceite de la versatilidad y esa voz flexible y femenina se una a las melodías como un instrumento más, las canciones estarán en su punto.
"El grupo encierra un concepto de variedad y libertad. Héctor es el director musical, pero él no le dice a nadie como tocar, cada músico aporta lo suyo" asevera Jarquín.
Estos aportes le dan a Blues Latino un sonido con características propias, lo cual les da unidad e identidad.
Sus canciones tienen un excelente sabor al paladar auditivo dado el grado de sazón que alcanzan los ingrediente en manos de este grupo de cheffs.
Muestra compacta
El nuevo disco de Miriam Jarquín y Blues Latino incluye una selección de 13 temas, muy variados por supuesto y todos en español. Mediante ellos el grupo comunica mucho sentimiento porque le cantan al amor, a la vida y a las cosas cotidianas.
Las piezas van desde chachachá, bolero, blues, bossanova, pop, funk, reggae. Hay entre ellos algunos covers, tal es el caso de la versión en blues de Se me olvidó otra vez, original de Juan Gabriel y una versión de Capullito de alelí, de Rafael Hernández.
Los temas son de autores varios, entre ellos: Alberto Rodríguez, Miguel Matamoros, Gonzalo Curiel, Cecilia Toussaint y el fallecido padre de la vocalista, Humberto Jarquín, autor de un bolero llamado Por la orilla del mar.
También hay piezas instrumentales de Murillo, en donde los músicos demuestran sus habilidades con solos de sax, flauta y piano.
Con la misma calidad que en el disco, pero con más calor humano se dan las presentaciones en vivo de Blues Latino. Por ello, quizás hoy la fría noche de Cartago se vuelva cálida con la presentación del grupo en el Restaurante 1910.
Si fuéramos a un país de la música y encontráramos que sus habitantes son ritmos extranjeros, todos con diferentes rasgos y personalidades, pero naturalizados e identificados con una misma nacionalidad, sin duda pensaríamos que el nombre del país es Blues Latino.