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Blanco, azul y rojo en Woodstock

Cuatro costarricenses cuentan sus experiencias en el famoso megaconcierto

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Un ambiente de libertad en el que el que quería andaba desnudo o fumaba marihuana; espectáculos impresionantes, tarimas gigantescas, un sonido nítido y una organización eficiente, fueron los aspectos que llamaron la atención de cuatro costarricenses que presenciaron la versión de 1999 del festival de Woodstock.








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