Londres, 6 abr (EFE).- El primer ministro británico, Tony Blair, se congratuló hoy del progreso de las tropas británicas en el frente de Basora, que en estos momentos continúan su avance dentro de la ciudad con el objetivo de tomarla.
"En Basora, la situación se desarrolla a nuestro favor", dijo el portavoz oficial del primer ministro, antes de agregar que se procederá "con cautela" para evitar bajas innecesarias.
Según el portavoz, Tony Blair sigue al minuto la evolución en el frente. La conquista de la estratégica plaza, al sudeste de Irak, es el principal objetivo de las tropas británicas desde que el segundo día de la guerra se apostaron a sus afueras.
Tras largas jornadas de asedio y paciencia, las fuerzas del Reino Unido emprendieron hoy su avance hacia el núcleo urbano, después de haber realizado misiones de reconocimiento para asegurarse de que la mayor parte de la milicia fiel a Sadam Husein, y los miembros de su partido Baaz, están muertos o han huido.
Comandos de los "Royal Marine" británicos lanzaron esta tarde una segunda ofensiva contra Basora desde su posición al suroeste de la urbe. La primera fue hace una semana, la llamada "Operación James", en la que se tomaron varios suburbios.
Mientras que en otros puntos la progresión se había consolidado, los marines tuvieron que hacer frente a focos de resistencia iraquí, con tanques y ataques de artillería.
El avance de las tropas británicas empezó esta madrugada, con una primera incursión de la Séptima Brigada Acorazada, las "Ratas del Desierto", que ahora está ya en pleno centro urbano.
Previamente a su avance hacia la ciudad, las fuerzas del Reino Unido, apoyadas por aviones estadounidenses, atacaron el viernes el cuartel general de Alí Hasán Al Majid, apodado "Alí el Químico", un primo de Sadam Husein que se ocupaba del mando militar en la región.
Su muerte, que significaría una baja importante para el régimen, no ha sido confirmada, aunque se han hallado los cadáveres de sus guardaespaldas en el edificio.
La toma de Basora, la segunda ciudad iraquí, situada al sudeste del país y en una zona rica en yacimientos petrolíferos, propinaría un golpe psicológico al régimen de Sadam Husein, debilitado por los bombardeos estadounidenses contra Bagdad.
Las fuerzas británicas tienen previsto distribuir ayuda humanitaria al millón y medio de habitantes de la ciudad, que están sin servicios mínimos, ni agua ni electricidad, desde hace días.
Según corresponsales de medios británicos sobre el terreno, la población está dando la bienvenida a los invasores, una vez constatado que el poder de Sadam flaquea. También aprovechan para robar mesas y sillas, y comida, de las tiendas desahuciadas.
La población de Basora es en su mayoría musulmana chií, opuesta a la rama suní que predomina en el Gobierno iraquí, y debido a ello al principio de la guerra los aliados creían que protagonizaría una revuelta contra el régimen.
Pero los iraquíes se mostraron más cautelosos, escarmentados por su experiencia en la guerra del Golfo de 1991, cuando el Gobierno de EEUU les instó a sublevarse y después les dejó en la estacada.
La toma completa de Basora puede llevar algunos días, y el primer ministro británico pronosticó hoy que habrá "nuevos obstáculos que superar".
Respecto a la situación en Bagdad, el portavoz de Blair aseguró que "el Ejército iraquí está confundido y no pueden hacer frente a la rapidez y movilidad de las fuerzas de la coalición".
También dijo que han habido numerosas deserciones entre las filas de la Guardia Republicana.
Sin embargo, Downing Street no se deja llevar por el optimismo.
"Todavía queda mucho por hacer y muchas dificultades que vencer y, desgraciadamente, continuarán habiendo bajas", advirtió el portavoz. EFE
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