Nueva York, 25 jun (EFE).- Billy Graham, conocido como el reverendo de los presidente de EEUUm, ha regresado a Nueva York, casi 50 años después de una histórica visita, para realizar su última cruzada en la ciudad que llamó "el feudo de Satán".
Su avanzada edad y las enfermedades no impidieron al pastor hablar con una voz firme, si bien menos vigorosa que en su juventud, de la palabra de Dios a la multitud que anoche le recibió con una ovación en el parque Flushing Meadows, en el distrito del Queens.
"Todos somos pecadores, cada uno de nosotros, y necesitamos un cambio radical", dijo el predicador a las 60.000 personas que, según los organizadores, asistían al primero de los tres sermones previstos este fin de semana, traducidos de forma simultánea en 20 idiomas.
Graham ha sido una influyente figura en los Estados Unidos y es una voz respetada en un país profundamente religioso, donde más del 80 por ciento de la población se declara cristiana.
Ha conocido a todos los presidentes de EEUU desde Harry Truman (1944-1952), tuvo una estrecha relación con Richard Nixon, e influyó en el cambio de vida y costumbres de George W. Bush.
El reverendo evangélico, quien pronunció una oración el Día de la Inauguración de Bush en 2001 y 2005, contribuyó a que el presidente dejara de beber y diera una nueva orientación espiritual a su vida.
Nacido en 1918, Graham creció durante la Gran Depresión, según cuenta su biografía en la página en Internet de su congregación, que señala que, a los 16 años, asumió un compromiso con Dios y a los 21 se ordenó en la Convención Bautista del Sur.
El reverendo, que proclama haber predicado a más de 210 millones de personas en 185 países, ha aprovechado las posibilidades de las nuevas tecnologías para difundir su mensaje evangélico y llegar a una audiencia mucho más amplia que la que acude a sus sermones.
En 1995, durante una visita a Puerto Rico, anunció una serie de sermones, traducidos a más de 80 idiomas, con los que calculaba llegar a mil millones de personas en 165 países y territorios.
"La revolución tecnológica ha convertido al mundo en un pequeño poblado mundial, con acceso inmediato a la red de noticias mundiales en los lugares más remotos", dijo entonces el reverendo, quien consideró llegada la hora "de que la Iglesia utilice esta tecnología para decirle al mundo que, en medio del caos, del vacío y la desesperación, hay esperanza en Jesucristo".
Esa misma tecnología es la que permite el funcionamiento de la "Billy Graham Evangelistic Association", una organización religiosa cuyo liderazgo ha cedido a su hijo, Franklin, y que ingresa más de cien millones de dólares al año.
Su primera visita a Nueva York tuvo lugar en 1957, año en el que lanzó una cruzada inicialmente prevista para seis semanas que se prolongó a 16 y en la que se involucraron dos millones de personas.
La última tuvo lugar en 1991, cuando un cuarto de millón de personas se congregó en el Central Park, en un momento de fuertes tensiones raciales, agravadas por una crisis económica y social.
A los 86 años, Graham ha regresado a esta ciudad, que cuenta con una considerable presencia de católicos, judíos y musulmanes, con un mensaje más religioso que político, en la que considera probablemente su última cruzada, una operación que ha costado 6,8 millones de dólares.
Los analistas señalan que, como bautista, procura incluir todo tipo de iglesias en sus campañas, y evita asuntos escabrosos como el aborto o la homosexualidad, lo que le ha costado algunas acusaciones de relativismo moral o religioso.
Pero esa apertura le ayuda a reunir una gran audiencia en una ciudad diversa, en la que la religión ha cobrado mayor relevancia desde los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.
En las últimas décadas, la ciudad del los rascacielos ha visto caer la criminalidad y se ha reducido los espectáculos pornográficos y otras actividades conexas como la prostitución.
Debilitado por los años, la enfermedad de Parkinson, un cáncer de próstata, exceso de fluido en cerebro y una fractura de cadera que dificulta sus pasos, sabe que la muerte puede llegar pronto, pero sigue determinado a proseguir su misión evangelizadora. EFE
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