Adrián Rodríguez Solórzano (*)
"Un debate maduro, respetuoso, humilde" pide don Julio Rodríguez sobre el fallo de la Sala Cuarta que declaró inconstitucional la fecundación in vitro. La Sala, según él, no tenía escapatoria.
Por otra parte, Eduardo Jiménez, desde su perspectiva fanática evangélica (Un fallo humilde, Foro de 15/10/00, pág. 14A), considera que "La Sala Cuarta se atrevió a definir lo que, irresponsable e hipócritamente, ningún país del primer mundo había querido hacer: concretar el momento en que comienza la vida humana". Aprovecha para criticar a un funcionario gringo por exclamar, en un espaldarazo al aborto, que "no sabemos en qué momento se inicia la vida humana..." Y, más piar, proclama que no tenemos ejército "Porque respetamos la vida humana".
No faltó quién, como Alberto Di Mare en su Alegrémonos por el fallo (15/10/00, pág. 15A), hiciese parangones ridículos entre el científico y el jornalero de las "quemas" para concluir que deberíamos alegrarnos de que, "gracias a nuestra Sala... el derecho a la vida... se haya respaldado una vez más".
Bueno, nada mejor que la mayéutica para preguntarles, según sea el caso: ¿Es maduro, respetuoso y humilde tildar de irresponsables e hipócritas a quienes, con una perspectiva más humana, aceptan desconocer el momento en que se inicia la vida? ¿Definió acaso la Sala Cuarta "el momento en que comienza la vida humana"? ¿En realidad no tenemos ejército porque respetamos la vida humana? ¿Deben alegrarse las mujeres y nosotros con ellas que no pueden embarazarse por los medios tradicionales? ¿No es una injusticia por cierto inconstitucional el hecho de que las mujeres pudientes podrán superar el fallo con solo tomar un boleto de avión, en tanto las que no tengan esa posibilidad se verán compelidas a su frustración? Mejor aún ya que la Sala Cuarta "No tenía escapatoria", ¿no es nuestro sistema administrativo jurídico "escapista" como, por ejemplo, en cuanto al límite fronterizo que instituye el artículo 5° de nuestra Constitución ("Los limites de la República son los que determina el tratado Cañas Jerez..., con respecto a Nicaragua.")?
Hay que saber "detenerse ante cuestiones éticas o morales" dijo el pastor Jiménez. Ergo, ¿son absolutas esas cuestiones? Para el Dios de la Biblia cristiana, v. gr., por indicios de infidelidad había que dar a la mujer "a beber las aguas" y, si en efecto había sido infiel a su marido, "...las aguas que obran maldición entrarán en ella para amargar, y su vientre se hinchará y caerá su muslo (`y que la criatura se malogre' según la versión católica); y la mujer será maldición en medio de su pueblo. Mas si la mujer no fuere inmunda... será libre, y será fecunda" (Números 5:27/28). ¡Aborto con un sesgo evidentemente prejuicioso! ¿Transgredió su Dios esas "cuestiones éticas o morales"? Razón lleva don Julio, no es cuestión solo religiosa. Razón llevo yo: la Sala Cuarta sí tenía escapatoria... pero a lo mejor los magistrados nos resulten mejores científicos que abogados. Era lo único que les faltaba.
(*) Contador público, cé. 9-009-487