El sexo es un duende pizpireto cuando una chica descubre que le hace falta una pareja, y no precisamente la de un hombre. En cine esto puede dar lugar a una comedia romántica, como en efecto sucede con la cinta Besando a Jessica Stein (2001), dirigida por Charles Herman-Wurmfeld, precisamente su primera película.
Por aquí va la historia: Jessica Stein se siente sola, sobre todo cuando los tipos que la pretenden son insoportables y su mejor amiga está de pancita llena, tal el embarazo. Por eso contesta una dirección publicada por ahí, de esas que salen en secciones como Buscando pares, donde una mujer llamada Helen busca conectarse con otra fémina: "mujer busca a mujer", sin explicación alguna.
Jessica es heterosexual, o, al menos, así veía su intimidad; pero Helen le enseña que la naturaleza humana no tiene límites si de deseos se trata, porque la libertad está llena de nuevas sensaciones. Ya lo ven: el texto de la película está bien clarito, y la trama es consecuente con esa idea, al igual que las imágenes del filme.
Se trata de un texto que nació para el teatro, allá por 1997, en Broadway, escrito y protagonizado por Jennifer Westfeld (Jessica Stein) y Heather Juergensen (Helen Cooper). Besando a Jessica Stein es una comedia que gira sobre las consecuencias de las citas a ciegas, capaces de alterarlo todo, y que ahora -en cine- se plasma con guión de las actrices citadas y con sus propias actuaciones para encarnar el asunto romántico (con los hombres prácticamente excluidos; aunque siempre puede darse un inesperado punto de giro sexual).
El filme está planteado sin groserías, con diálogos ingeniosos y situaciones de liviano humor que proviene de los propios personajes y no de sus enredos. Busca ser diversión amable con la intención de convencernos, al despiste, sobre la idea de explorar la sexualidad sin prejuicios. Se puede, o no, estar de acuerdo con ello, pero agradecemos la frescura de la película y sus buenas actuaciones.