Marraquech, Marruecos. EFE. La actriz y modelo italiana Mónica Bellucci es alta, bella, chispeante y deja huella, pero ella misma se reconoce un defecto: es "demasiado vaga como para hacer cine porno".
Bellucci, ataviada con un vestido de noche negro que lucía como sólo ella es capaz de hacerlo, hizo esas declaraciones a un reducido grupo de periodistas tras asistir ayer a la ceremonia de clausura del V Festival Internacional de Cine de Marraquech, Marruecos.
"Tengo gran respeto por los actores porno", aclaró la actriz antes de declararse inútil para ese tipo de cine, en relación con una pregunta respecto a la dureza de algunos de los papeles que ha interpretado, como en Irreversible (2002), donde sufría una violación.
Además de declararse incapaz para el cine X, Bellucci hizo otra confesión: es una mujer muy familiar. "Las películas son importantes, pero la familia lo es más", insistió en varias ocasiones respecto a su hijo y su esposo, Vincent Cassel, con quien se casó en 1999.
"Lo normal es estar solo, si encuentras a alguien es muy especial", recalcó. Respecto a su fulgurante carrera, que arrancó con Drácula , de Francis Ford Coppola, y ya ronda las cuarenta películas, se reconoció "muy afortunada". "Cuando era modelo ya estaba interesada en el cine" pero "parecía tan lejano para mí...", recordó la actriz, que a sus 41 años fue elegida en 2002 la mujer más deseable del mundo por los lectores de Askmen . Y como no hay dos sin tres, aparte de su carácter maternal y su incapacidad para el porno, hizo una tercera revelación: tampoco se ve sobre el escenario de un teatro. "Tienes que estar repitiendo siempre lo mismo, y yo me aburro fácilmente", dijo.