
Málaga. EFE El pianista cubano Bebo Valdés dijo en Málaga que con su trabajo desea legar a Cuba lo mucho que aprendió de dos compositores, Ernesto Lecuona (1896-1963) e Ignacio Cervantes (1847-1905).
Valdés, que participará en el ciclo de ritmos y glosas La Música Contada , aseguró que quiere transmitir las influencias artísticas que han nutrido su vida y que no ha podido hacerlo con sus compatriotas por motivos políticos.
En este sentido, se refirió a Lecuona, al que calificó de "padre de la música cubana" y cuyo magisterio fue ignorado tras el triunfo de la revolución cubana, en 1959.
"Ni Lecuona ni yo somos políticos pero no me gustan los dictadores y esa es la razón por la que no piso La Habana desde hace 46 años", señaló Valdés. Pero además de Lecuona, el introductor del jazz en el folclore antillano confesó la admiración que profesa hacia ritmos procedentes de otras latitudes, que al igual que el sincretismo que impregna la cultura cubana, también ha sabido deslizar en el piano.
Así, trenzó un recorrido por un mapa de predilecciones anécdotas y devociones, que le sirvió para concluir que "por mucho que se sepa de orquestación, un artista nunca debe olvidar de dónde viene".
Defensor de la música como lenguaje universal, el octogenario se atrevió a garabatear una malagueña en homenaje a Lecuona y apuntó algunos pasajes de su biografía, como su llegada a Suecia.