Médico y profesor de origen venezolano, a quien le fue concedido el premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1980, por sus trabajos de investigación calificados por el Instituto Karolinska de Estocolmo como de primordial importancia para el avance en la lucha contra el cáncer y en el éxito de los transplantes.
Compartió el galardón con sus colegas, el francés Jean Dausset (del Laboratorio de Inmunología del Hospital San Luis de la Universidad de París) y el estadounidense George Snell (del Laboratorio Jackson en Bar Harbor, Maine).
Benacerraf nació en Caracas, Venezuela. A la edad de 20 años viajó a Francia y estudió en el Liceo Janson de París, de donde pasó a Estados Unidos y continuó su preparación en la Universidad de Columbia. Se graduó en el Colegio Médico de Virginia, en 1945. Dos años antes había adquirido la nacionalidad estadounidense.
Inició el ejercicio de la profesión médica como interno en el Hospital General Queen de Nueva York. De 1948 a 1950 trabajó en el Departamento de Microbiología de la Universidad de Columbia. De 1950 a 1956 dirigió el Centro Nacional de Investigación Científica del Hospital Broussais de París.
Regresó a Estados Unidos y por los siguientes doce años sirvió la cátedra de Patología de la Universidad de Columbia, al tiempo que proseguía la investigación en el Departamento de Inmunología dependiente del Instituto de Enfermedades Alérgicas e Infecciosas de Bethesda.
Laboraba en la Universidad de Harvard sirviendo la cátedra de Patología Comparada, cuando supo que sus esfuerzos investigativos habían sido galardonados con el premio Nobel. Al conocer la noticia, explicó a los periodistas resumiendo su trascendente labor: "Nuestra investigación trata de analizar el mecanismo por el que los genes trabajan juntos y reconocen los virus, distinguen las células sanas y detectan los agresores externos".
El primer interés científico de Benacerraf se había dirigido especialmente al estudio de los antígenos; así logró demostrar que éstos determinan la interacción de una multitud de células causantes de las reacciones inmunológicas del organismo, incluso de la lucha contra las infecciones y el rechazo de agentes extraños.
Estos estudios han demostrado ser de esencial importancia para la cirugía de trasplantes y para la comprensión de la etiología genética de las enfermedades.
Miembro de las más prestigiosas entidades científicas tanto de Europa como de América, además del Nobel recibió, en 1976, el premio Helen Hay de la Fundación Whitney.
En las últimas décadas ha dirigido el Centro Anticanceroso del Hospital Peter Bent Brigham de Boston, entidad que depende de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, donde también ha sido profesor de Patología.