
Nueva York. DPA. Uno apenas puede despegarse del kitsch sentimental de Barry Manilow. Cuando los violines suenan en el tema Mandy , hasta un roquero duro como Axl Rose de Guns 'n' Roses ha confesado que se le pone la piel de gallina.
Manilow, el hombre de la sonrisa eterna y repeinado, hace tiempo que ha alcanzado un estatus de culto. A más tardar cuando la abogada Ally McBeal bailaba sus temas en la serie homónima de la televisión. El sábado 17 de junio, Manilow celebró su 60 aniversario.
Ha vendido más de 50 millones de discos, ha escrito más de cien canciones y se ha forjado un nombre con sus apariciones en televisión y en la gran pantalla, en el escenario y con grandes giras por todo el mundo. Canciones como It's A Miracle , Could It Be Magic , I Write The Songs y Copacabana se convirtieron en éxitos en todo el planeta.
Además de ganar un Grammy, también obtuvo un Emmy y un Tony e incluso fue candidato al Oscar. En 1977 consiguió tener cinco discos en las listas de álbumes más vendidos, una hazaña que solo habían conseguido antes el músico Frank Sinatra y Johnny Mathis.
Fue el propio Frankie quien dio su bendición a Manilow. "Únicamente él es mi digno sucesor", dijo Sinatra en cierta ocasión. Y eso que Manilow siempre fue vapuleado por la crítica. A sus fans no les importaba que la revista Rolling Stone dijese que fabricaba textos rematadamente tontos. Después sus canciones , según The New York Times, eran tan apreciadas porque eran como si las hubiese escrito el chico de la puerta de al lado.
Y precisamente él es hasta cierto punto ese joven. Barry Alan Pincus nació en 1946 en Brooklyn, Nueva York, y a los siete años comenzó a tocar el acordeón y el piano. Ya pronto fue admitido en el New York College of Music y en la prestigiosa Julliard School. Trabajaba además en el departamento de correo del canal de televisión CBS y en el año 1972 conoció a Bette Midler (al parecer en el sauna) y pasó a acompañarle al piano.
No obstante, sus actuaciones fueron un éxito y poco después publicó la exitosa Mandy , así que Midler perdió a su pianista.
En 1994 se estrenó en Londres Copacabana , que llevaba el mismo título que el reconocido tema.
La revista británica Melody Maker agregó con cierta autocrítica: "Ha llegado la hora de que los que odian a Manilow reconozcan su derrota. Se ha convertido en la parte dominante del panorama pop".
Y de esa zona no parece que se haya retirado Manilow, quien canta cinco veces a la semana en el hotel Hilton de Las Vegas. Allí tiene previsto quedarse hasta el 2007.