Ahora que la lluvia llegó, nada mejor para calentarse un poco que un espacio acogedor, con excelentes bocas y precios que lo motiven a uno a seguir el pelón hasta que se pueda. Por eso, hoy le invitamos a que se ponga un suéter y nos siga por la carretera que lleva a Guápiles, con un pequeño desvío, hasta el bar La Pista, en San Josecito de San Isidro de Heredia.
Rodeado del ambiente rural de la zona, siempre verde y fresco ?como si invitara a una calentadita interna? a un costado de la Plaza de deportes de San Josecito se encuentra esta esquina muy bien acomodada: una amplia barra en forma ovalada, mesitas en un salón de mediano tamaño, luz adecuada, mucha música y muy variada, imágenes de películas o de videos revolcándose en tres televisores, y una rocola que de vez en cuando se entromete en la conversación para satisfacer el gusto musical de alguno de los asistentes, conforman la receta diaria del Bar La Pista.
Esa receta se condimenta con el infaltable karaoke ?que en asunto de bares se ha convertido en algo así como la sal de las comidas? En La Pista, las noches de los jueves son las reservadas para los que gustan de agitar los galillos en tremendos intentos por lograr un momentillo de fama. Si lo quiere intentar, lléguese antes de las 7 p. m. y coja campo, porque casi siempre está lleno.
En cuanto a la comida para ?bajarse? los ?amargos? tragos y cervezas, La Pista tiene un menú reservado en cantidad, pero derrochador en calidad: pescado entero, carne en salsa, chifrijo, chicharrón, vigorón, arroz con camarones, cebiche, huevos de tortuga, daditos y palitos de queso fritos, ensalada de palmito, carne mexicana, y otras más, le harán pasar la noche satisfecho... ¡y le invitarán a volver!
Pero, definitivamente, si hay algo que le sonará como la más engalanada invitación son los precios: ¢500 por un trago de whisky etiqueta roja y ¢450 por cada boca ?con escasas excepciones? son apenas una referencia. Así, de fijo que la noche saldrá barata.
Lo único malo del asunto es que hay que llegar temprano, no tanto por el espacio porque el buen fiestero siempre encuentra donde acomodarse, como por la hora del cierre, que es a las 12 medianoche ¡en punto!. Eso sí, no le eche la culpa a Charlie, el dueño del bar, sino a las autoridades del pueblo, que son tan estrictas que empiezan a rodear el lugar unos 15 minutos antes de esa hora, para corroborar que nadie se quiera echar un zarpecillo; sin embargo, que eso no lo amargue pues la solución es aparecerse más temprano que de costumbre. Ellos abren antes del mediodía para compensar. Total, así también podrá disfrutar un poco de las bellezas de la zona, que son muchas.
Para llegar hasta allá debe tomar la carretera hacia Guápiles. Siga derecho hasta que encuentre la entrada de San Isidro de Heredia. Si le sirve más contando, después del puente del Saprissa, es la sexta entrada pavimentada a mano izquierda. La reconocerá por los rótulos. Si aún así se pierde, recuerde aquel refrán de que ?quien boca tiene, a Roma llega?. Es decir, pregunte a cualquier vecino y, de fijo, le podrá ubicar.
En esa intersección, doble a mano izquierda y siga siempre directo como dos kilómetros sobre la principal. No hay forma de perderse si no se desvía. Pronto verá la parte trasera de la iglesia de San Josecito y, al otro lado de la calle, en la esquina, encontrará el bar La Pista. De aquí en adelante, el camino que debe seguir usted lo conoce mejor que nadie.
Cómo, cuándo, dónde...:
Qué: Bar La Pista.
Dónde: San Josecito de San Isidro de Heredia, al costado este de la iglesia católica. En el lugar no hay teléfono.
Cuándo: Todos los días abren a las 11:30 a. m. y cierran a las 12 medianoche ¡en punto!