Los Ángeles. Antonio Banderas desempolvó la capa, el sombrero y la espada mientras se aclara la voz para dar vida a su nuevo héroe, alguien tan legendario como el gato con botas, que interpreta en el filme animado Shrek 2.
"Mis gatos no me sirvieron de ayuda porque sólo dicen miau y aquí lo único que he hecho es darle voz al personaje", bromeó este cuentacuentos malagueño, feliz de tomar parte en un filme que se estrenó ayer en Los Angeles.
Bromista y modesto, porque su trabajo es la parte más esperada de este retorcido cuento de hadas que es Shrek 2, continuación de la producción que consiguió el primer Oscar a una película de animación con las voces de Mike Myers, Cámeron Díaz y Eddie Murphy.
"A mi hija le encanta, pero no es la crítica del New York Times", añadió este amante de su seguidora número uno, su hija Stella del Carmen, de 7 años, fruto de su matrimonio con Melanie Griffith.
Su carrera en Hollywood que le ha llevado a ser candidato en tres ocasiones de los premios de televisión Globos de Oro, además de aspirar el año pasado a un Tony teatral por su debut en Broadway con el musical Nine.
Además de traerle el triunfo de la crítica y del público, esa obra ha supuesto un punto de inflexión en su carrera.
"En los últimos cinco años, si he conseguido algo con tanto trabajo, es comprar mi libertad. A partir de ahora sólo quiero hacer las cosas que elija mi corazón", reconoció.
El primero de estos proyectos fue su trabajo en el telefilme And Starring Pancho Villa as Himself (Pancho Villa como el mismísimo Pancho Villa), donde interpretaba al legendario revolucionario mexicano.
Nine fue hecho de corazón, mal pagado y en el que cada noche se dejaba cinco kilos, pero que le devolvió la cercanía con su público.