John Clark tiene un buen trabajo, familia y buena esposa. Sin embargo, no es feliz, y no es capaz de decirlo, por lo que prefiere bailar. Así conoce a Pauline, pero no tenemos un triángulo amoroso, aunque casi, porque la película se pone bonachona. Hablamos del filme ¿Bailamos? (2004), dirigido por el inglés Peter Chelsom (n. 1956), conocido por su comedia Señales de amor (2001).
Esta cinta (¿Bailamos?) es refrito de un filme japonés que lleva el mismo título, de 1996, dirigido por Masayuki Suo (disponible en algunos videoclubes del país). Ni nos pregunten cuál de las dos películas es más buena, no lo hagan, porque no tenemos ninguna duda en contestar: la cinta japonesa es mucho más elegante y más profunda al analizar la capacidad del ser humano de reinventarse para ser feliz, más feliz.
El filme que ahora llega a los cines mantiene lo esencial de la cinta japonesa, por lo menos en su argumento, pero es un refrito tan predecible que casi se baila solo, porque intuimos el ritmo y lo demás.
Por otra parte, si Susan Sarandon es buena actriz, la verdad es que Richard Gere y Jennifer López son solo dos estrellas de la industria hollywoodense: porque de actuar, nada, son pura pose física dentro del "star-system".
Esa relación entre Richard Gere y Jennifer López se les pega a sus personajes: John y Pauline, desde que el primero mira a la segunda en la ventana de una academia de baile.
Lo que John no sabrá después, exactamente, es que le gusta más: si bailar o la figura hermosa de Pauline, y aunque ambos tienen su hora de intimidad, lo cierto es que que se comportan como dos ángeles de la guarda abandonados: en un bailecito sin sensualidad mayor.
La banda sonora incluye temas de Pablo Beltrán Ruiz, David Bowie, Henry Mancini y Richard Rodgers, entre otros.
No está de más contarles que tanto Gere como López pasaron por un campamento de entrenamiento para bailarines antes del rodaje de la película bailadora.
En fin: cierto que la cinta no es tan mala, cierto que la podemos disfrutar, cierto que tiene música rica, cierto que es amable, pero igual es cierto que resulta rutinaria y conservadora, y de esto ya hay bastante en el cine comercial.