San José, AP. Varios proyectos de investigación en Costa Rica podrán recolectar su materia prima de estudio durante las próximas tres semanas gracias a la presencia en el país de un avión especial cedido por la NASA.
El doctor en Física Jorge Andrés Díaz, coordinador del plan, explicó que uno de los seis trabajos que se desarrollarán se enfocará en el análisis geoquímico de las emisiones de los volcanes activos del país, con el fin de conocer cómo afecta a la población.
Agregó, en una rueda de prensa el martes, que los datos obtenidos ayudarán por ejemplo a zonificar áreas con potencial de riesgo de desastre, como inundaciones, deslizamientos y fallas sísmicas.
Las misiones anteriores de este avión no eran costarricenses y por eso no había una retroalimentación de la información, pero en esta ocasión somos los usuarios y lo que obtengamos se quedará aquí, destacó el científico.
La aeronave WB-57 es una modificación del bombardero B-57 y es utilizado para realizar misiones de investigación a grandes altitudes, tanto que su tripulación utiliza trajes similares a los de los astronautas.
La NASA solo posee dos de estos aviones, cada uno con un valor de 10 millones de dólares.
Uno de ellos estuvo en agosto del 2001 en el país colaborando con un proyecto sobre el recalentamiento global dirigido por James G. Anderson, conocido por ser uno de los descubridores de la abertura en la capa de ozono.
No obstante, en esta ocasión y por primera vez, la aeronave solo estará dedicada a recolectar muestras e información necesarias para diversas investigaciones locales reunidas en un programa denominado Misión Carta 2003.
La principal se basará en fotografías e imágenes de todo el país tomadas a una altura de 40.000 pies que servirán para dar seguimiento a volcanes activos, estudiar la vulnerabilidad ante desastres naturales, así como la distribución de la cobertura boscosa y el uso del suelo.
El WB-57 tiene su hangar especial en el aeropuerto internacional Juan Santamaría, construido hace dos años a un costo de 600.000 dólares de fondos estatales luego que el país fuera elegido como base de operación para varias misiones.
La instalación del hangar fue impulsada por Franklin Chang Díaz, costarricense que labora para la NASA y funge como director del Laboratorio Espacial de Propulsión Avanzada.
En esta ocasión permanecerá durante tres semanas, durante las cuales realizará unos 40 vuelos.