EL QUE CREE QUE participar en los campamentos que organiza Adventures Under The Sun (Aventuras Bajo el Sol) es juego de niños, está muy equivocado. No se necesita tener la mejor condición física, pero sí una actitud mental fuerte y estar dispuesto a afrontar muchos retos.
Nuestra aventura de cinco días en el Parque Nacional Rincón de la Vieja empezó el domingo 16 de junio a las 6 a. m., cuando abordamos el autobús, pero el grupo se completó unas tres horas más tarde en Playa Esterillos Este. Todos montaron su equipaje y emprendimos la travesía junto a los guías: Mélida Barbee, fundadora de AUSun, y Javier Quirós. Mientras se llevaban a cabo las actividades para que el grupo se conociera, fue obvio que muchos no teníamos ni idea de lo que nos esperaba&...;
De camino nos detuvimos al lado de la carretera, bajo la sombra de un gran árbol, para disfrutar del primer picnic. Fue el comienzo de varios días de buena comida, preparada siempre por los diferentes grupos compuestos de tres o cuatro expedicionarios y guías. Las responsabilidades siempre estuvieron compartidas: no solo cocinar, recoger y armar el campamento; también se dividieron -para cargarlos- el equipo y la comida.
El bus nos dejó en la casona de la Hacienda Santa María, donde acampamos en la primera noche. A partir de este punto fuimos solo nosotros, con los salveques y el equipo necesario para convivir durante los siguientes días en el bosque, al pie del volcán Rincón de la Vieja. El plan estaba bien establecido: cargar el bulto durante unos 9 kilómetros diarios para llegar a nuestro siguiente campamento. A lo largo del trayecto nos desviábamos un poco y poníamos todo en el suelo para conocer las aguas termales o las preciosas cataratas. Con todo y ropa entrábamos al agua para luego volver a ponernos las botas de escalar y retomar la ruta.
En los primeros días, el caminar fue muy lento. Con frecuencia había que parar porque alguien se cansaba o sufría de una ampolla que era necesario curar. Así, en algunas ocasiones, empezaba a caer la tarde y aún no llegábamos al lugar donde pernoctaríamos. Pero, poco a poco y conforme nos acostumbramos al peso del enorme bulto sobre las espaldas, el paso se fue haciendo más constante.
Para Teresa Rushing, lo más difícil fue seguir cuando tenía ganas de parar, y despertarse sabiendo que otra vez había que empezar, pese a las ampollas en los pies.
Alguien al frente
Cada día, uno de los muchachos fue designado líder. Este debía entonces tomar decisiones junto con los guías, como dónde parar a comer y cuándo era hora de descansar. Pero, principalmente, el líder era el responsable de mantener al grupo motivado y de vigilar que nadie se quedara atrás. Fueron personas vitales cuando alguno estuvo a punto de darse por vencido; las palabras se convirtieron en alas ayudándonos a seguir y a alivianar el peso para mantenernos en pie y avanzando.
Ni la nube de mosquitos que parecía atacarnos el primer día, ni la lluvia, ni el agua de los ríos que nos llegaba hasta la cintura, ni el barro -mucho menos el cansancio- pudieron contra la fuerza de voluntad del grupo que se propuso vencer cualquier reto, por difícil que pudiera parecer. Y como bien lo describió Adam Cahan: "Estuvo mojado, largo y cansado, pero definitivamente fue un viaje que valió la pena".
Caminar no fue todo. Los últimos dos días, el grupo madrugó: primero para montar en una cabalgata de casi siete horas, y luego para vencer el miedo a las alturas en el canopy tour sobre el cañón del río Blanco. "La mejor parte ocurrió durante la cabalgata, cuando arreamos el ganado. Mientras galopaba, sentía que nada podía detenerme; me sentí completamente libre", relató Christine Dwyer.
Por supuesto, casi todos estábamos listos para regresar a casa después de cinco días tan intensos, de una experiencia incomparable, que requirió de mucho esfuerzo y una mentalidad ciento por ciento positiva y aventurera. "Nunca sentí que no podía, y ahora sé cuánto puedo exigirme a mí misma", afirmó Teresa Rushing.
Esto no estuvo reservado solo para nosotros pues todos los que tengan entre 13 y 18 años y quieran aprovechar estas vacaciones de medio año para embarcarse en una gran aventura, pueden hacerlo. Aunque sale un poco caro, son unos días superespeciales e inolvidables. (Vea otras opciones de campamentos para vacaciones en la sección Semana Familiar.)