Nueva York, 5 ene (EFE).- Las autoridades estadounidenses están cada vez más involucradas en la investigación del caso Parmalat, ante la posibilidad que esta empresa italiana cometiera un fraude al colocar entre inversores americanos más de 1.500 millones de dólares en bonos.
Estados Unidos concentra una de las muchas bifurcaciones del escándalo financiero de la primera empresa italiana de alimentación, que ha provocado el encarcelamiento de ocho directivos, si bien ninguno de ellos ha sido todavía imputado
De hecho, la comisión de valores estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés) presentó el pasado 30 de diciembre una queja contra la empresa italiana, que ya ha solicitado la quiebra.
El grupo alimentario cuenta con 130 empresas filiales repartidas por una treintena de países, si bien más de la mitad de sus ingresos se generan en el continente americano.
La SEC trata de averiguar si algunas entidades financieras fueron negligentes al vender los bonos de esta empresa entre los años 1998 y 2002, y entre los bancos investigados figuran el Bank of América, el Deutsche Bank y Chase Manhattan.
Estas entidades ayudaron a colocar una emisión de bonos en Estados Unidos por unos 1.500 millones de dólares, en un momento en que la empresa ya estaba ocultando el estado de sus finanzas y la malversación de fondos de sus directivos.
El precio de los bonos colocados en Estados Unidos, cuyo vencimiento está previsto para el año 2010, ha caído hasta alcanzar aproximadamente la quinta parte de su valor.
Sin embargo, el hilo central de la investigación consiste en conocer si el fundador de Parmalat, Calisto Tanzi, desvió fondos de la empresa, hasta 620 millones de dólares, hacía los negocios turísticos de su familia.
También se investiga el agujero contable que acumula la empresa, y que podría ascender a unos 12.500 millones de dólares.
De hecho, el desencadenante en la bancarrota de la compañía fue el descubrimiento de que la filial de Parmalat en las islas Caiman no tenía la cuenta bancaria del Bank of America con 3.950 millones de dólares que aparece en sus libros financieros.
A este respecto, las autoridades estadounidenses registraron el pasado sábado, el despacho que uno de los abogados de la empresa, Gianpaolo Zini, tiene en Nueva York.
Según informa la prensa italiana, la policía, que efectuó el registro bajo las órdenes del Fiscal del Distrito de Manhattan, Robert M. Morgenthau, se incautó de algunos documentos útiles para la investigación.
Otra de las firmas que están siendo investigadas en los Estados Unidos es la firma auditora Grant Thornton, que auditó las cuentas de Parmalat hasta 1999, año en el que entró en vigor en Italia una nueva ley que obliga a las empresas a cambiar cada nueve años a sus asesores contables.
A partir de ese año, la filial italiana de Grant Thornton siguió auditando a algunas empresas vinculadas a Parmalat, entre ellas Bonlat, la filial de las islas Caimán que presuntamente entregó documentación falsa respecto a la supuesta cuenta con el Bank of America.
La prensa financiera informa hoy, además, de que para hacer frente a sus deudas, la multinacional con sede en Colecchio, cerca de Parma, podría vender algunas de sus propiedades en Estados Unidos, entre los que figura la conocida marca de galletas Archway, valorada en unos 400 millones de dólares, según la prensa financiera.
La división estadounidense de la compañía, denominada Parmalat Bakery Group North America, es el tercer productos de galletas de Estados Unidos, y cuenta con sedes en Michigan y en Ohio.
Además de Archway, cuenta en este país con las marcas de galletas Mother's, Salerno y Mrs Alison's, así como otras marcas de productos láctoes, yogures quesos y helados, como son Parmalat, Clinton, Farmland, Welsh Farmas, Kinett, Peelers y Sunnydale. EFE
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