México, 26 nov (EFE).- Los periodistas Maite Rico, de España, y Bertrand de la Grange, de Francia, afirmaron hoy en México que recibieron algunas amenazas durante el proceso de elaboración de su libro "Quién mató al obispo. Autopsia de un crimen político".
Ambos presentaron en la capital mexicana la obra, que exculpa de la muerte en 1998 del obispo auxiliar de la capital guatemalteca Juan Gerardi a tres militares que fueron sentenciados, y que hace una semana alcanzó el récord de ventas en Guatemala.
"A lo largo de la investigación, recibimos ciertos mensajes de alerta para no continuar, pero en el fondo se pudo concluir gracias a la incredulidad de muchos sectores", indicó a EFE Bertrand, del diario parisiense "Le Monde".
El periodista no quiso dar más detalles del calibre de estas amenazas.
Rico, que secundó estas afirmaciones, dijo por su parte que lo verdaderamente importante no es el récord de ventas del libro, sino haberlo terminado.
"Ha sido un trabajo muy desgastante por más de dos años, tiempo en el que acabamos con todos nuestros ahorros con tal de que este material se publicara", señaló a EFE la periodista del diario madrileño "El País".
Los dos periodistas no tienen pensado regresar a Guatemala, dado que ha concluido allí su trabajo literario.
Según Rico, la hipótesis señalada en el libro "apunta a que se trató de un asesinato en el que se vieron involucrados diferentes sectores de poder".
"Aquí se dan pistas del asesinato, hubo un montaje judicial y del ejército, el caso se convirtió en un crimen político", apuntó Rico.
Monseñor Gerardi fue asesinado a golpes el 26 de abril de 1998, poco después de haber hecho público su informe de una investigación realizada por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado sobre los atropellos ocurridos durante la guerra civil en Guatemala (1960-96), en el que responsabilizaba de la mayoría de estas violaciones al Ejército.
A lo largo de 268 páginas, el relato hilvanado como reportaje de fondo relata los principales hechos en busca de dejar al descubierto una historia de testigos e inculpados falsos y pruebas prefabricadas.
La primera impresión, hecha en México, fue exportada a Guatemala, donde la tirada de 3.000 ejemplares se agotó inmediatamente y ya se planea la segunda edición.
"La venta ha sido un ejemplo de la reacción inmediata de un pueblo que tiene sed de verdad. Desde el punto de vista estrictamente editorial, esto es sorpresivo y ya se planea su venta en España y Sudamérica", dijo el director editorial del Grupo Planeta, Jesús Anaya, quien estaba en la presentación del libro. EFE
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