Por Juan Ramón Rojas.
San José, 14 feb (ACAN-EFE).- La "escala social" para los animales, sobre todo los domésticos, tiende a aumentar en Costa Rica luego de un peculiar decreto ejecutivo que exige una serie de condiciones para su tenencia que casi los equipara a los seres humanos.
El denominado "Reglamento para la reproducción y tenencia responsable de animales de compañía" firmado por el presidente costarricense, Abel Pacheco, y el viceministro de salud, Eduardo López, sin embargo, no ha estado exento de ironías de algunos sectores, aunque aplaudido por grupos ambientalistas.
"Perros y gatos tendrán más derechos que las personas", aseguró el diputado Federido Malavassi, del Movimiento Libertario, un duro crítico de Pacheco, sorprendido por las condiciones que se le garantizan a los animales domésticos.
Malavassi, quien mantiene un fuerte enfrentamiento por el control del gasto público y contra nuevos impuestos con Pacheco, se preguntó: "¿Qué sigue?". "¿Convención colectiva (laboral) para perros y gatos?", ironizó este legislador, tradicional adversario de los sindicatos.
Pero los grupos ambientalistas han aplaudido este decreto y minimizado las ironías de Malavassi.
Destacan que este Reglamento se suma a otro decreto, firmado por Pacheco recién entrado el Gobierno, en mayo de 2002, mediante el cual prohibió la utilización de animales silvestres en circos, ambos dirigidos a crear conciencia contra el maltrato de los animales.
El biólogo Gino Biamonte, de la Asociación para la Protección de la Flora y la Fauna (Apreflofa), indicó a ACAN-EFE que estas medidas de protección son un "excelente trampolín" para proteger todo tipo de animales, no solo los domésticos, sino también los silvestres.
El insólito "Reglamento" fija una serie de condiciones como lugar donde deben habitar, el tamaño de la correa e higiene si están amarrados y el trato que se les debe dar, para que "no sufran malestar sicológicos como miedo, tensión, estrés y angustia" y encarga a la policía a hacer cumplir estas normas.
Los perros que deambulen sin control del propietario serán objeto de captura previa orden de Autoridad Sanitaria. Dicho operativo será coordinado entre la Fuerza Pública y la Policía Municipal, indica en una parte el Reglamento.
Si un animal está amarrado, por ejemplo, las correas deben ser cuatro veces más grande que ellos, con argollas corredizas, deben sacarlos a caminar o ejercitarlos para "sociabilizarlos".
Los animales gozarán de un adecuado "control de natalidad" y de protección contra la lluvia, el frío, el calor o las inundaciones, y sus propietarios son responsables cuando sus mascotas hacen sus deposiciones en lugares públicos.
Tras advertir que este será un tema de estudio en las escuelas para que los niños aprendan sobre la tenencia de mascotas, detalla que los vendedores de esas tienen la obligación de entregar un reglamento y material educativo al comprador con datos sobre la procedencia del animal y sus necesidades.
"Los vendedores deben asegurarse de que el comprador sea mayor de edad, capaz de proporcionar los cuidados necesarios al animal y asumir sus responsabilidades administrativas, penales y civiles", precisa el decreto entre otros detalles.
Biamonte indicó que siempre se ha cuidado a los animales con fines "utilitarios" por el aprovechamiento de la carne y pieles como sucede con el ganado o los cerdos, pero que en este caso se va más allá y se parte del cuidado de animales que no dan más al ser humano que su compañía.
"Costa Rica tiene una cultura de mucha armonía con los animales", aseguró el biólogo al advertir que también el cuidado de mascotas se ha convertido en estos tiempos en "buen negocio".
"Se ha creado todo un mercado en torno a las mascotas"", subrayó Biamonte.
Datos del Colegio de Veterinarios revelan que un millón y medio de perros y medio millón de gastos comparten el territorio costarricense con cuatro millones de personas. ACAN-EFE
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