De chiquillo el futbol era lo suyo, le encantaba jugar mejengas en su natal Villa Colón. Sin embargo, por esas vueltas del destino, cuando tenía 16 años el atletismo se convirtió en la gran pasión de Rafael Ángel Pérez.
De chiquillo el futbol era lo suyo, le encantaba jugar mejengas en su natal Villa Colón. Sin embargo, por esas vueltas del destino, cuando tenía 16 años el atletismo se convirtió en la gran pasión de Rafael Ángel Pérez.
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