Manila, 12 jun (EFE).- Las celebraciones para conmemorar hoy el Día de la Independencia en Filipinas se vieron empañadas por un atentado con bomba en Joló que causó un muerto y la incertidumbre por el lento escrutinio de las elecciones del pasado 10 de mayo.
El artefacto explosivo causó la muerte del artificiero que intentaba desactivarlo, mientras que otros dos miembros de las fuerzas de seguridad que mantenían alejados a los curiosos resultaron heridos al ser alcanzados por la metralla.
Aunque de momento nadie se atribuido la autoría de la explosión, las autoridades filipinas sospechan que una célula terrorista del grupo extremista musulmán Abu Sayyaf puede estar detrás del atentado.
Según un miembro del equipo de artificieros, la bomba fue fabricada con un proyectil de mortero similar a los decomisados al presunto terrorista Aldzhezar Jila Salapuddin, detenido el pasado 31 de mayo en Joló.
Las autoridades encontraron varios proyectiles de 81 milímetros preparados para estallar mediante un dispositivo de control remoto, además de explosivos plásticos y dinamita, cuando detuvieron a Jila.
Los militares indicaron que otros dos compañeros de Jila, supuestos miembros de un grupo terrorista urbano de Abu Sayyaf, organización ligado con Al Qaida y en la lista de terroristas de Estados Unidos, lograron escapar durante aquella operación.
Por su parte, el director de la policía de la Región Administrativa de Mindanao Musulmán, Isnaji Bantala, declaró que el artefacto explosivo era similar a los usados en atentados en Joló poco después de las elecciones de mayo, y que no se descarta la participación de los compañeros de Jila.
En el lugar donde se dejó la bomba, en el centro de la localidad de Joló, capital de la isla del mismo nombre, estaban previstas varias ceremonias con motivo del aniversario de la independencia.
Sin embargo, las celebraciones tuvieron que realizarse en instalaciones municipales más seguras ante las advertencias de los servicios secretos de que el Abu Sayyaf podría tratar de aprovechar las ceremonias para cometer un atentado.
Mientras, las celebraciones de la independencia se desarrollaron en Manila con normalidad, aunque con un amplio dispositivo de seguridad para evitar posibles atentados, mientras se puso en marcha un estricto "no hay permiso, no hay manifestación" en la capital.
La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, que encabezó los desfiles de militares y civiles, instó a los miembros del Parlamento encargados del recuento de votos una mayor celeridad en el escrutinio oficial.
El inicio del recuento de los sufragios en la cámara legislativa, un paso obligado según la Ley Electoral de Filipinas, se demoró casi cuatro semanas debido a las mutuas acusaciones de fraude entre los principales partidos y a los obstáculos puestos por la oposición.
En su discurso inaugural de las ceremonias, la presidenta señaló que el retraso en conocer el resultado electoral afecta al desarrollo del país, "la democracia más antigua de Asia", después de que algunos analistas comentaran esta semana que el retraso puede causar una crisis institucional.
También aprovechó la presidenta para anunciar ante miles de personas que acudieron al desfile en un día lluvioso la creación de un millón de puestos de trabajo, mejoras económicas y una menor inflación.
Con respecto a las elecciones, Macapagal Arroyo aseguró que 125 observadores extranjeros confirmaron la limpieza de los comicios del pasado 10 de mayo, a pesar de las continuas denuncias de fraude de la oposición y de la violencia durante la campaña electoral de tres meses, en la que murieron 150 personas.
En cuanto a los resultados, los últimos datos oficiales difundidos por el comité parlamentario de 22 miembros que realiza el escrutinio oficial, que continuará el lunes con el recuento, Macapagal Arroyo lleva de momento una ventaja de 27.262 votos sobre su principal rival, el actor Fernando Poe. EFE
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