Zaragoza (España), 10 jun (EFE).- La organización terrorista ETA atacó hoy con una granada una zona exterior del aeropuerto civil de la ciudad española de Zaragoza, en un atentado que no provocó daños personales, pero que obligó a evacuar las instalaciones y a cancelar varios vuelos.
Según los últimos datos facilitados por el delegado del Gobierno en la región de Aragón (centro-este), Javier Fernández, la granada era munición militar marca Mecar y sobrevoló entre 1.200 y 1.300 metros hasta impactar contra el suelo, junto a la verja que limita las instalaciones aeroportuarias con una zona en la que están radicadas varias empresas.
Por el momento, se desconoce el tipo y la cantidad de carga utilizada en la acción, aunque por el ruido de la explosión parece que era de escasa potencia.
Aunque ETA había dispuesto dos artefactos en sendos lanzagranadas en las inmediaciones del aeropuerto, sólo se disparó uno de ellos, mientras que el otro fue desactivado por las fuerzas de seguridad.
Los datos del temporizador utilizado, precisó Fernández, indican que podrían haber estado colocados desde hace varios días.
En un primer momento, nada más producirse el atentado hubo confusión con el número de granadas que habían detonado y el lugar exacto del impacto, pero el Ministerio español del Interior precisó después que sólo un artefacto estalló "en una zona exterior a las instalaciones" del aeropuerto civil de Zaragoza, causando "escasos daños materiales".
No obstante, el delegado del Gobierno en Aragón señaló que los artefactos estaban "preparados perfectamente para hacer daño", aunque "no hubo riesgo en ningún momento", ya que se procedió a la evacuación de las instalaciones antes de que la granada explotara hacia las 12.00 hora local (10.00 GMT).
En el aeropuerto civil, contiguo a una base militar, había un centenar de trabajadores de la terminal y más de 150 personas que esperaban a tomar un vuelo o a recibir a viajeros y que identificaron la explosión de la granada como "tiros de escopeta".
Previamente, una llamada en nombre de ETA había anunciado al diario vasco "Gara" -utilizado habitualmente por la organización terrorista para sus comunicaciones- y a una asociación de ayuda en carretera que se iba a producir el atentado.
Antes de que se reabrieran las instalaciones aeroportuarias y se reanudara la actividad, las fuerzas de seguridad inspeccionaron en detalle la terminal y sus inmediaciones, por lo que, según el delegado del Gobierno en Aragón, "con toda seguridad no hay más lanzagranadas, ni trampas".
Las reacciones ante este nuevo atentado de ETA, que no cometía acciones con lanzagranadas desde octubre de 2003, no se hicieron esperar.
Así, el Gobierno español aseguró que ante un hipotético diálogo con ETA se debe tener "la seguridad contrastada" de que la banda terrorista ha dejado las armas.
Según la vicepresidenta primera del Ejecutivo español, María Teresa Fernández de la Vega, el gabinete tendrá que constatar que por parte de ETA "ha habido un abandono definitivo de la violencia, no sólo la voluntad, y eso se tiene que producir de forma visible y clara".
El objetivo fundamental del Gobierno, agregó, "es acabar con el terror, que ETA deje de matar".
Por su parte, el opositor Partido Popular (PP) insistió en que al terrorismo se le combate y gana con los instrumentos del Estado de Derecho y la Ley.
El pasado 17 de mayo, el Congreso de los Diputados (cámara baja del Parlamento español) autorizó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a abrir una vía de diálogo con ETA si la banda terrorista renuncia a las armas.
El pleno del Congreso aprobó una moción en este sentido presentada por el gobernante Partido Socialista y que fue respaldada por todos los grupos de la Cámara, a excepción del conservador PP, que votó en contra.
El sábado pasado, cientos de miles de personas se manifestaron en Madrid para pedir al Ejecutivo español que no negocie con ETA, en una marcha convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) secundada por el PP y varias organizaciones ciudadanas.
En más de tres décadas, más de 800 personas han muerto en atentados de ETA. EFE
nac/acm/sm