Asterix y Obelix, los famosos personajes de René Goscinny y Albert Uderzo, cumplieron hoy 40 años, en los que han sabido conquistar a lectores de todo el mundo con una fórmula mágica que ha vendido casi 300 millones de ejemplares.
Los dos galos del poblado irreductible del noroeste de Francia asediado por los romanos nacieron en el verano de 1959 cuando el directivo de la revista Pilote encargó al dúo Goscinny-Uderzo una primera serie centrada en el folclor francés.
Tras muchos quebraderos de cabeza, cigarrillos y copas de anís, los dos creadores se orientaron hacia la idea de hacer humor en la Francia ocupada por los romanos.
La primera edición del álbum Asterix el galo, que abrió la serie, fue de 6.500 copias; Asterix y los godos sextuplicó las ventas y el último, La galera de Obélix, publicado simultáneamente en toda Europa hace tres años, alcanzó los 8 millones, de ellos 3 millones en Francia.
Estas cifras, de por sí, muestran el éxito del mítico tándem formado por el pequeño personaje sensato, listo como el hambre, con bigote rubio y casco con alas sobre la cabeza, y de su "gordito" compañero, incansable consumidor de jabalíes, portador de obeliscos y que de pequeño se cayó en el caldero lleno de poción mágica.
Esta poción mágica, la lucha de unos pequeños campesinos contra el poderoso imperio de César, los viajes de los personajes, la existencia de una sociedad organizada en la aldea gala (con druida, jefe político, mercaderes) y la actualidad de sus preocupaciones, como los atascos en las vías romanas, contribuyeron al éxito del cómic.
Más allá de la caricatura de la Roma imperial y del nacionalismo desenfadado, la frase "están locos estos romanos" ha circulado por todo el mundo de la mano de Asterix y Obelix: 292 millones de álbumes vendidos y traducidos en 40 lenguas, entre ellas el bretón y el latín.
En una entrevista al diario France-Soir, el dibujante Uderzo, único superviviente del dúo creador desde la muerte de Goscinny en 1977, recordó las dificultades iniciales de su trabajo: "Su humor (el de Goscinny) era demasiado intelectual para la época y las grandes narices (de mis personajes) asustaban a los editores."
Uderzo, de 72 años, no cree en la lectura política que se hizo de su obra, que cayó en una Francia dirigida por el general De Gaulle, símbolo de la resistencia a la ocupación nazi.
"Al principio dijeron que hacíamos, con nuestras aventuras, una apología de De Gaulle, que acababa de instaurar la Quinta República. No era para nada nuestra intención. No teníamos otra ambición que divertir a los lectores", subrayó el dibujante de montañas de cascos romanos.
"Tuvimos mucho miedo porque sin quererlo, pusimos el dedo en algo que no estaba previsto. Afortunadamente para nosotros, pronto tuvimos éxito en el extranjero y, sobre todo, en Alemania", explicó.