
Jerusalén. EFE Los judíos de origen centroeuropeo (conocidos como judíos askenazíes), tienen una variación genética que parece protegerlos de desarrollar parkinson.
Esta es una patología que provoca rigidez muscular, temblores, dificultad con la locomoción, falta de equilibrio y de coordinación en los movimientos.
Científicos de la Universidad de Tel Aviv detectaron que las personas que tienen esta variación tienen un 90% menos de posibilidades de sufrir este mal y por ello, ahora están estudiando esta variación para ver si es viable aprovecharla para desarrollar fármacos que permitan combatir el mal.
Para llegar a estas conclusiones se evaluaron a 1.360 personas de ese origen que viven en Israel, un país donde una de cada 50 personas por encima de los 60 años padece parkinson. Una parte de los pacientes analizados padecían esa enfermedad y la otra no.
Tras el estudio, se comprobó que uno de cada cuatro de ellos está inmunizado porque tiene la variación genética recién descubierta, dijo el investigador Avi Or-Ortguer en el diario Israel Hayom.
Esa cualidad reduce las posibilidades de sufrir la enfermedad en más en un 30%, explicó.